Adicción al trabajo

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Por Carol Jacusiel

En el ámbito laboral una adicción extendida y reconocida, incluso, como deseable, para muchos cargos, se relaciona con las personas denominadas como trabajólicas.

“Coloquialmente, un trabajólico (calco del inglés workaholic) es una persona adicta al trabajo. Una expresión también aceptable en español sería “adicto al trabajo”.” (Wikipedia)

Las adicciones se relacionan con la búsqueda de recompensa y satisfacción a través de una conducta. Las personas adictas al trabajo van aumentando las horas y el tiempo dedicado al trabajo como una forma de lograr mayores satisfacciones y retribuciones, que busca de forma patológica la recompensa.

Estas personas sienten que, trabajando más, aunque sea de forma inconsciente, lograrán estar más contentos, más satisfechos con su vida, con lo que hacen y con lo que quieren ser.

El problema de esto es que, estas personas, consumen su tiempo en el trabajo y la valoración de sí mismo de centra en ese ámbito; afectando las otras áreas de sus vidas (familia, pareja, hijos, recreación, entre otras). Las adicciones y las compulsiones se justifican, en el caso del trabajo, como necesarios para llegar a la meta: el éxito.

Además, como forma de asegurarse la recompensa, estas personas tratan de mantener el control de lo que realizan, viéndose interferido el trabajo en equipo y, por ende, las relaciones interpersonales.

Las neurociencias han concluido que las adicciones a sustancias y a comportamientos, como el trabajo u otros, tienen las mismas bases neurobiológicas. La satisfacción mediante la ejecución de la conducta, produce un reforzamiento positivo de la misma, haciendo que se haga repetitiva y compulsiva en el tiempo.

En todas las adicciones se produce, como consecuencia, una fijación de la atención en el estímulo de la misma, desatendiéndose otras situaciones y generando estrés, que tiene consecuencias tanto físicas como psicológicas.

Hoy en día no es deseable tener trabajólicos en las empresas. Deseamos personas equilibradas, que se relaciones y comuniquen bien, que trabajen en equipo y que sean capaces de llevar adelante la tarea con éxito, sin tener falencias en otros aspectos de la vida. La felicidad hay que valorarla en relación al equilibrio y la armonía de todos los aspectos de nuestras vidas.

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