Agresividad en tiempo de cuarentena

Lo importante siempre es conocerse, saber qué siente uno y poder identificar la agresividad que se acerca para poder transformarla antes que se convierta en un acto violento. La idea es poder liberarla de manera adecuada.

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Por Carol Jacusiel

Hoy en día, viviendo la cuarentena, obligatoria o voluntaria, se menciona por distintos medios, que las denuncias por violencia intrafamiliar han aumentado considerablemente en varios países. Es así como, es dable suponer que, debido a la cercanía y a la imposibilidad de pasar tiempos separados durante el día, la rutina entre cuatro paredes no ayuda. En efecto, las personas están acostumbradas a convivir menor cantidad de tiempo a diario. Ya sea madres, hijos o cónyuges, los maltratadores no son sólo los maridos. Los que sufren de la violencia son ancianos, esposas, maridos, hijos u otros.

También, las personas que salen de sus hogares presentan comportamientos agresivos. Es así como vemos personas que no acatan las normas impuestas para evitar el contagio, como es circular en espacios cerrados sin mascarilla (barbijo) o tener conductas agresivas hacia otros.

Todo esto es exacerbado por la gran frustración que sienten las personas con el encierro y con la imposibilidad de canalizar los impulsos agresivos en actividades socialmente aceptadas, como es hacer deporte.

Lo importante siempre es conocerse, saber qué siente uno y poder identificar la agresividad que se acerca para poder transformarla antes que se convierta en un acto violento. La idea es poder liberarla de manera adecuada.

Por ello, es importante tener varias consideraciones al interior de los recintos de cuarentena, como son:

  • Cada persona debe tener un lugar donde se sienta tranquila y en paz. Hay hogares en que las personas están hacinadas. Sin embargo, es útil que cada persona busque su metro cuadrado donde pueda estar bien, donde pueda respirar profundo, ponerse unos audífonos y desconectarse del resto o aquella actitud, posición o actividad que los tranquilice.
  • Las discusiones o desencuentros hay que detenerlos. No hay que ingresar en una escalada de discusión y/o agresión.
  • Hacer ejercicio, ojalá, a diario o, al menos, día por medio. Hay muchísimas alternativas e internet es un buen lugar para buscarlas.
  • Hay videojuegos, sin caer en excesos, que pueden ayudar a descargar la energía y la agresividad que tienen las personas.
  • Las manualidades también ayudan a relajarnos y a canalizar nuestras emociones.

Siempre, para poder frenar aquello que nos atormenta y nos hace actuar inadecuadamente, lo primero es conocernos, evaluarnos y saber lo que viene para frenarlo antes que suceda.

Como siempre, espero sus comentarios y reflexiones a carol@jacusiel.cl

Imagen de Engin Akyurt en Pixabay