Bárbara Hernández conquistó el canal Beagle

La nadadora nacional conocida como la “Sirena de hielo”, y campeona mundial de nado en aguas gélidas, sumó este domingo otro hito a su carrera: cruzar el canal Beagle en el extremo sur de nuestro país.

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La nadadora en aguas gélidas, Bárbara Hernández, inscribió un nuevo hito en su extensa carrera deportiva, tras concretar este domingo 1 de marzo el cruce del Canal Beagle, día en que haciendo eco a su apodo de «Sirena del hielo» se sumergió en las frías aguas del Océano Pacífico, por el límite argentino, para emerger más tarde frente a la costa chilena.

La deportista, quien es una de las embajadoras de la campaña «Welcome To Tourism Adventure», que tiene como objetivo promover el turismo deportivo en Chile, salió a las 8 de la mañana desde Almanza, sector argentino de Tierra del Fuego, y tras nadar 9,5 kilómetros, a una temperatura promedio de 7,9 grados Celsius, llegó sin dificultades al territorio de Isla Navarino en Puerto Williams.

Luego de la travesía, que duró una hora, 55 minutos y 33 segundos, y que representó el cruce austral más extenso realizado a la fecha, Hernández fue recibida cálidamente entre bocinazos, gritos y aplausos, transformándose en la primera nadadora a nivel mundial en atravesar las gélidas aguas del Beagle, en la zona más austral del continente americano.

¿Cuál es tu impresión luego de esta hazaña?

Es un cruce muy duro, pero ese día las condiciones estaban muy buenas. El canal tiene sus condiciones propias, si bien la corriente te ayuda para un lado, el viento lo dificulta con el oleaje, y además está la temperatura del agua.

Si bien yo soy capaz de nadar una milla a cero grados en veinticinco minutos, es muy distinto nadar durante dos horas a una temperatura de siete grados, es un frío muy distinto, de verdad es muy complejo.

¿Qué factores hacen posible alcanzar estos logros?

Si no fuera por todo el apoyo que he tenido en la logística, por parte de la Armada de Chile y por parte de mi equipo, de quienes se preocupan de mi hidratación y de todo lo que necesito, y de las entidades que me han apoyado, como el Ministerio del Deporte, el Cónsul, el Gobernador no hubiese sido posible que llegara a la meta.

Pero además, el apoyo que tuve de toda la gente de Puerto Williams, estaban todos esperándome a la llegada, eso fue muy muy bonito. También me esperaba en la meta la señora Cristina Calderón, representante de la cultura Yagán, eso fue lejos lo más motivante y lo más hermoso de este desafío.

Tú has logrado importantes desafíos en aguas gélidas ¿Qué tiene de distinto el cruce del Beagle?

Es el cruce más austral y que recorre más de nueve kilómetros. Fue un cruce pionero, por lo cual ya he recibido llamados de mis amigos de las distintas federaciones del mundo preguntándome cómo fue. Sobre todo lo que es que la permanencia en el agua, dos horas a esa temperatura, lo hace absolutamente distinto a cualquier otro cruce. Es una muy buena preparación para todo lo que viene. Reafirma mi confianza con la Armada para poder postular a nadar en la Antártica y con eso seguir preparando el Cruce del Canal del Norte, de Irlanda a Escocia, de este año 2020.

¿Qué se viene a futuro? ¿Cuáles son tus próximos desafíos?

Me queda la última etapa de la Copa del Mundo en marzo, en Rusia, y de ahí sabré el resultado del ránking mundial, donde espero estar nuevamente en el número uno del mundo. Esa sería mi última competencia en hielo de la temporada y luego empiezo a preparar el Marathon de la vuelta a Manhattan, que son 47 kilómetros en junio y a principios de agosto el canal del Norte, que son 35 kilómetros en aguas de 12 grados, que ya entra en el Desafío del Ocean Seven, prueba internacional que reúne siete maratones en aguas abiertas en lugares icónicos como el Canal de la Mancha o el Estrecho de Gilbraltar.