¡Cómo cambian los tiempos!

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Por Carol Jacusiel

Hace unas décadas, en los colegios el molestar a los compañeros y buscar temas para hacerlo, no era mal visto, aunque habían niños que quedaban traumados de por vida. Hoy no se permite el acoso escolar o bullying de ninguna manera. De todas formas, habría que ver si hay más niños traumados que antes o la tasa es la misma.

También, en los trabajos, los jefes (no se hablaba de líderes) tenían una actitud autoritaria, de imposición de tareas, incluyendo malos tratos, inaceptables hoy en día.

Las personas, tanto escolares como colaboradores en una organización, al sentirse intimidados, mal tratados, acosados, tienen distintos tipos de instancias donde reclamar y lograr sanciones para las personas que cometen estos actos deleznables.

En las instituciones escolares, en las empresas u otros organismos, por ley, deben tener reglamentos que regulen y digan cómo se procederá en casos de esta naturaleza.

Uno ya escucha instituciones de todo tipo que han tenido que recurrir a estos procedimientos y aplicar sanciones, cuyos casos más severos llegan a la expulsión e incluso a la justicia.

Las personas de más edad, que en sus pasos por organismos en los que se permitía el abuso de poder como algo normal, tienen que saber y aprender a trabajar desde la perspectiva de la integración, el trabajo en equipo, la solidaridad, la empatía y la comprensión, entre otros.

La marcación y la constante revisión de los otros ya no es bien visto. Una persona que se siente acosada laboralmente puede denunciar a la persona en la empresa y, lo más probable, es que no sólo sea una persona, sino varias, las que sufran de esta mala conducta de un superior, un par y, por qué no también de, un subalterno.

Incluso, con la tecnología a favor, hemos visto por televisión denuncias de este tipo. Sin ir más lejos, hace unas semanas vimos por televisión una denuncia de una cadena de restaurantes, que en distintas sucursales, se producían abusos de poder y se denostaba a los empleados en público.

Últimamente, he sabido de otros casos de despidos, incluyendo cargos altos (gerentes) de grandes corporaciones que han sido despedidos por malos tratos y adolescentes que les han cancelado la matrícula por acoso.

Así, aprendamos a funcionar diferente: con moderación, empatía y consideración.

Espero sus comentarios aquí o a carol@jacusiel.cl

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