¿Cómo enfrentar una entrevista laboral?

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Por Carol Jacusiel

Dicen por ahí que “menos es más”. Aplique siempre esa máxima. La vida, las personas, los procesos, el trabajo, entre otros, ya son lo suficientemente complicados y enredados como para agregarle adornos.

La vida, las situaciones, los problemas se despejan solos si les quitamos los agregados, que muchas veces son inútiles y nos manchan, ensucian y complican lo que pudiera ser simple.

Si va a una entrevista laboral, por favor llegue con las ideas claras de lo que ha hecho, cómo lo ha hecho y cuáles fueron los logros en ello. Si va a hablar, o le preguntan por empresas o personas para las que ha trabajado, diga lo justo y necesario. No hable mal, ni diga todo lo que sucedió. No necesita entrar en detalles. Escuchar hablar mal de otros produce rechazo. La persona que escucha esto puede pensar que así hablará en el futuro de quien te contrate.

En vez de eso, céntrese en lo bueno de la empresa, el trabajo y las personas. Explique el buen funcionamiento, qué aprendió, qué logros tuvo y cómo lo hizo para que obtuviera lo que obtuvo.

Uno puede decir “no estuvo exento de problemas, pero se superaron y aquí estoy como mejor persona y trabajador” y si le preguntan por los problemas o dificultades que ha tenido, céntrese en describirlos superficialmente y le da énfasis a las habilidades suyas que le permitieron superarlos y lo bueno que es para salir al paso de esos escollos.

Cuando uno hace headhunting y habla con personas que no conoce y éstas se explayan en los malos jefes o en lo malo de las empresas, créanme que uno piensa en cómo esa persona puede ser tan negativa.

Pero muchos andan por la vida desbordando negatividad (ya lo abordamos en otra columna). Prepárese para una entrevista positiva, que muestre lo bien que lo puede hacer. Olvídese de lo malo, sólo aprenda de ello, para que usted no cometa los mismos errores.

Recuerde aquel dicho “ve la paja en el ojo ajeno y no la viga en el propio”.

Otro problema que se presenta frecuentemente es ser demasiado “sincero”. La persona le dice al entrevistador “no, nunca lo he hecho”, “no sé” o “si, aprendí inglés, pero hace tanto que no lo uso, que no sé…”. Diga lo mismo en positivo “sé inglés, está un poco dormido, pero en un par de semanas practico, leo y estará con la fluidez necesaria”. Otro ejemplo sería “nunca he vendido un producto, pero podemos extrapolar lo que hice hasta ahora y tiene mucho de negociación, estoy seguro que puedo hacerlo”. Las personas no nacen sabiendo, por lo que uno tiene que arriesgarse y hacerlo, darle hacia adelante, hacia la meta trazada. Los que llegan lejos es porque hacen sin tener experiencia y van sumando pasos al andar.

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Imagen de CUsai en Pixabay