¿Cómo se deben trazar las metas?

11

Por Carol Jacusiel

Estamos comenzando el año. Es la época en que planificamos y generamos expectativas, que debieran convertirse en metas y trazar una hoja de ruta para el año.

“En psicología; la expectativa suele estar asociada la posibilidad razonable de que algo suceda. Para que sea expectativa tiene que haber, en general, algo que lo sustente. De lo contrario sería una simple esperanza que puede ser irracional o basarse en fe. La expectativa surge en casos de incertidumbre cuando aún no está confirmado lo que ocurrirá. La expectativa es aquello que se considera más probable que suceda y es, en definitiva, una suposición más o menos realista.” (Wikipedia)

Los seres humanos nos movemos, en general, hacia una meta. Definimos en nuestro proceso, consciente o inconscientemente, hacia donde nos queremos mover y lo que queremos lograr.

Podemos de forma racional ir revisando estas metas y cuáles serán los criterios de logro, para tomar realmente las riendas de nuestras vidas y lograr el éxito. Mientras más nos conozcamos a nosotros mismos y vayamos revisándonos y reevaluando, más exitosos seremos desde lo que definamos.

Podemos tener expectativas en distintos ámbitos de nuestras vidas, como son pareja, familia, trabajo, amistades, entre otros. Cada uno define las dimensiones que les son relevantes.

De todas formas, para el logro de las metas hay que esforzarse, trabajar en pos de ellas y entregar lo mejor de uno mismo. El no logro de las mismas, puede provocar frustración. Sin embargo, una forma madura y sana de tomarlo es pensar siempre que son una instancia de aprendizaje. De las caídas podemos sacar conclusiones que nos sirvan en el futuro. Tanto el éxito, como el fracaso, nos dan instancias de evaluación de las etapas que vamos cumpliendo, logrando reevaluar para seguir con lo trazado, o desviar el camino para que la meta sea cumplida.

Como digo en reiteradas oportunidades, si uno da el mejor esfuerzo (a lo que sea), el resultado obtenido es tu mejor logro y, por ende, hay que sentirse orgulloso, aunque se vea como fracaso. Ahora bien, si no te esforzaste, no es motivo ni de felicidad, ni de orgullo, aunque se vea como éxito. Por ejemplo, un niño que copia en una prueba y obtiene un 7, no puede sentirse contento con ello y si obtiene un 4 y se esforzó al máximo, se sentirá feliz de haber aprobado y es un gran logro.

Los invito a trabajar en el autoconocimiento y en trazar metas. El coaching es una excelente herramienta para ello.

¡Qué tengan un excelente 2019, plagado de éxito, en todo ámbito!

Para más información visita: www.caroljacusiel.cl