Construyendo un mundo que funcione para todos

228

Por Carla Maranca, Directora Ejecutiva de GE Healthcare para la región CALA (Latinoamérica menos Brasil y México).

Hace un año se produjo el estallido de la pandemia de COVID-19, y como consecuencia, todos los sistemas sanitarios del mundo se vieron desafiados por la contingencia. La pandemia significaba una crisis de salud pública pero también humana; el mundo demandaba una respuesta para que entre todos podamos vencer al virus. 

Quienes estamos inmersos en el sector de la salud – ya sea como profesionales o proveedores de equipamiento para el diagnóstico médico-, fuimos testigos de la rápida adaptación de los países de la región. Era indispensable adoptar nuevas medidas para asegurar la continuidad de las actividades esenciales y garantizar la entrega y mantenimiento de respiradores (y otros equipos como tomógrafos y Rayos-X, por ejemplo) en hospitales.

Como líder del negocio de salud en una gran compañía, me ha tocado acompañar de cerca a distintos actores de la industria para hacer frente a la propagación del virus. Si bien la pandemia acaparó la atención de la medicina, pudimos identificar que paralelamente algunos chequeos de rutina y seguimiento de enfermedades ya diagnosticadas fueron relegados a un segundo plano. Entonces, nos encontrábamos en el doble desafío de una sociedad demandante de soluciones ante el avance del Covid-19 mientras que necesitábamos contribuir a que las actividades habituales del sector de salud continuaran funcionando.

Desde nuestro lugar, decidimos promover la importancia de detectar, prevenir y cuidar incluso en tiempos de pandemia a través de tecnología de punta que permita obtener diagnósticos precoces de distintas patologías. Abarcamos desde tomografía computada, resonancia magnética, medicina nuclear, rayos X, mamografía, equipos de intervencionismo, quirúrgicos, ultrasonido y equipos de cuidados críticos, además de una línea de medios de contraste. Toda esta innovación y eficiencia están fuertemente ligadas a la digitalización de servicios y la combinación de esta última con la tecnología consolida nuestra propuesta para ayudar a construir un mundo que funcione para todos.

Estamos en los albores de una nueva era para la medicina. La industria médica necesita cada vez más comprender, estudiar y actuar en las necesidades de sus pacientes, y los profesionales que prestan servicio. Para eso, no sólo es necesario pensar o desarrollar tecnología, sino también poner el foco en generar las condiciones para brindar acceso, reducir las brechas de género y garantizar que estos avances sean bien aprovechados.

Estamos en un momento muy significativo. En marzo se cumple un año del inicio de la pandemia, y se conmemora el Día Internacional de la Mujer. Como mujer, líder y agente de la industria de la salud, no puedo dejar de reconocer a quienes han trabajado para dar respuesta a la pandemia desde áreas como la ingeniería, la ciencia y la salud; aspectos donde aún esa brecha sigue siendo notoria. Propongámonos seguir innovando entre todos, para todos y con diversidad de perspectivas porque la tecnología es una forma de materializar la innovación, pero la gente es su objetivo e inspiración.