Crisis moral de la república

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Por Claudio Pardo Molina.

Les voy a hablar sobre algunos aspectos de la crisis moral que atravesamos, pues yo creo que ella existe, y con caracteres más perniciosos para el progreso de Chile que la dura y prolongada crisis económica que todos palpan.

Me parece que no somos felices, se nota un malestar que no es de cierta clase de personas ni de ciertas regiones del país, sino de todo el país y de la generalidad de los que lo habitan. La holgura antigua se ha trocado en estrechez, la energía para la lucha de la vida en laxitud, la confianza en temor, las expectativas en decepciones. El presente no es satisfactorio y el porvenir aparece entre sombras que producen la intranquilidad.

Importa preguntarse ¿por qué nos detenemos? ¿qué ataja el poderoso vuelo que había tomado la república y que había conducido a la más atrasada de las colonias españolas a la altura de la primera de las naciones hispano americanas? He aquí el problema, el gran problema cuyo estudio ha de preocupar a los que sienten vivo en el alma el amor al suelo en que nacieron y que tienen consciencia de su responsabilidad ante las generaciones que les sucedan.

En mi concepto, no son pocos los factores que han conducido al país al estado en que se encuentra, pero sobre todos me parece que predomina uno hacia el cual quiero llamar la atención y que es probablemente el que menos se ve y el que más labora, el que menos escapa a la voluntad y el más difícil de suprimir. Me refiero ¿por qué no decirlo bien alto? a nuestra falta de moralidad pública, sí, la falta de moralidad pública que otros podrían llamar la inmoralidad pública.

Hablo de la moralidad que consiste en el cumplimiento del deber y de sus obligaciones por los poderes públicos y de los magistrados, en el leal y completo desempeño de la función que les atribuye la carta fundamental y las leyes, en el ejercicio de los cargos y empleo, teniendo en vista el bien general y no intereses y fines de otro género.

Yo no admiro y amo el pasado de mi país, a pesar de sus errores y de sus faltas, por sus glorias de guerra, sino por sus virtudes de paz.

Extracto del Discurso sobre la crisis moral de la República, de Don Enrique Mac Iver, del año 1900. Quienes no conocen la historia, están condenados a repetirla.

Claudio.pardo.molina@gmail.com