¿Cuántas veces, a diario, nos quejamos?

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Por Carol Jacusiel

Según Wikipedia, Queja puede referirse a un lamento (como expresión de dolor, pena o sentimiento), resentimiento, desazón, acusación (particularmente la que se hace ante juez o tribunal competente, ejecutando en forma solemne y como parte en el proceso la acción penal contra los responsables de un delito), reclamación (ante un juez o establecimiento).

O sea, nos lamentamos de todo. Vemos el vaso medio vacío.

Siguiendo con las reflexiones de fin de año, hay que enfocarse en el vaso medio lleno. Los pensamientos positivos, que implican lo bueno, lo luminoso, el éxito, las buenas energías, hacen que nos enfoquemos en un futuro promisorio, que se dirige al éxito, a lo que necesitamos para dirigirnos al futuro con optimismo y alegría, que hace a las personas atraer personas y situaciones que nos llevan por un camino con metas por cumplir de buena manera.

Las personas quejumbrosas alejan las buenas y sanas amistades y los contactos que pueden ser un aporte. Logran generar malos ambientes, alejan las buenas oportunidades. Seguro está pensando en alguien. Y si esa persona le llama por teléfono prefiere no contestar.

Por otro lado, las personas optimistas, alegres, atraen personas, buenas relaciones, contactos y oportunidades. Es parte del éxito que atraen y generan.

Podemos incluso no ser quejumbrosos en extremo, pero sí a veces quejarnos de alguna situación que no es como para quejarnos. O vemos en otras personas un problema o situación que estén pasando y que sí es como para estar con desazón y, sin embargo, esa persona está optimista, mirando un futuro con resplandor.

Hagamos un cambio de switch, miremos hacia adelante con optimismo, con alegría, contagiemos un espíritu que levante, que haga personas felices, potenciando el ambiente, la familia, el trabajo, los equipos y todos quienes nos rodean. Viviremos más felices y nos rodearemos de luz.

Para más información visita: www.caroljacusiel.cl