El colapso

La persona que se siente colapsada, para poder avanzar debe identificar cuál o cuáles aspectos de su vida son los que están produciendo esa sensación. Puede ser por un hijo, una enfermedad; puede ser en el trabajo una presentación, una tarea que no sabe solucionarla, etc. Lo importante es aislar lo que produce malestar, aquello que no nos deja fluir en el diario vivir.

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Por Carol Jacusiel

Muchas veces escuchamos a alguien decir que está colapsado. Cuando lo manifiesta es porque la persona siente que ha llegado a un punto en que es su límite de fuerzas o energías para seguir adelante.

Según la RAE, colapso tiene, entre otros, los siguientes significados: “destrucción, ruina de una institución, sistema, estructura, etc. Paralización a que pueden llegar el tráfico y otras actividades. Estado de postración extrema y baja tensión sanguínea, con insuficiencia circulatoria.”

Si escuchamos decir que colapsó un puente, es porque el puente se cayó, se derrumbó, su estructura cedió y no pudo más. Pero la persona que lo dice es porque siente que no puede más. Y sí podemos más.

Las personas tenemos esa virtud de seguir adelante, de sortear obstáculos y dificultades y avanzar, buscar las opciones y alternativas para continuar, para poner esfuerzo. La Teletón, en nuestro país, está plagada de ejemplos e historias de personas y familias que sacan fuerzas y energías para que la persona discapacitada pueda hacer una vida que se acerque lo más posible a lo “normal”, haciendo de su vida su propia normalidad para lograr la felicidad.

La persona que se siente colapsada, para poder avanzar debe identificar cuál o cuáles aspectos de su vida son los que están produciendo esa sensación. Puede ser por un hijo, una enfermedad; puede ser en el trabajo una presentación, una tarea que no sabe solucionarla, etc. Lo importante es aislar lo que produce malestar, aquello que no nos deja fluir en el diario vivir.

Entonces, se pueden evaluar alternativas de solución o, si no tiene solución, pensar cómo sobrellevar el problema sin que nos derrumbe.

Esta es una panorámica positiva y, también, existes personas que literalmente colapsan, perdiendo la razón o, incluso, suicidándose. Pero el ser humano tiene una capacidad infinita de superación, de lograr salir adelante y sobrepasar el cansancio que produce la situación, incluso a veces extremas. Ejemplos hay muchos, como los sobrevivientes del Holocausto, los rugbistas sobrevivientes de Los Andes, entre otros.

Aunque muchas veces no es bien visto comparar, es realmente útil hacerlo. Las dificultades de otros ponen en perspectiva las propias. Y las soluciones de otros a problemáticas similares nos dan ideas de como superar nuestras propias dificultades.

Ánimo y a seguir adelante, la vida es bella y nos sonríe. Busquemos el amor y el apoyo de quienes son significativos.

Como siempre me pueden escribir a carol@jacusiel.cl

Imagen de DanaTentis en Pixabay