El lado B de la navidad

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Por Constanza Echeverría

La Navidad es una época llena de sentimientos y emociones hacia la familia, amigos y seres más queridos. Es una época cargada de tradiciones, cuentos y leyendas que vamos transmitiendo de generación en generación.

Para muchas personas puede ser una época muy agradable y de mucha alegría, ya que, por lo general, nos reunimos con nuestras familias. Para otras personas tiene un gran significado religioso, donde se celebra el nacimiento de Cristo y lo celebran en la misa de Navidad. Cada sujeto vive la Navidad de diferentes modos, dependiendo de sus familias, culturas, religiones, valores, etc.

Sin embargo, ¿para todos es una buena época? No, debido que para algunos implica enfrentar algunas dificultades tanto personales como familiares.

La Navidad tiene un marcado carácter familiar, por lo que en estas fechas nos irrumpen los recuerdos que pueden venir con sentimientos que nos conflictúan. Se revive la felicidad, pero también los traumas y las frustraciones. Si esos sentimientos están acompañados de rencor, odio o culpa, van a alterar nuestro humor.

Pueden aparecer fantasmas del pasado que pensábamos que teníamos enterrados, es decir, pueden volver a surgir temáticas que estaban olvidadas, provocándonos una gran descarga emocional. También se puede recordar y sentir añoranza por los que ya no están; se recuerda a las personas que están alejadas por diferentes situaciones, habiendo un gran miedo de no poder contener los fuertes sentimientos de nostalgia e impotencia por no sentir la alegría y felicidad que los medios de comunicación aseguran que se deben sentir. La Navidad ha sido idealizada por muchas personas como hecho excepcional en donde se trasforman los sentimientos hacia la actitud espiritual y solemne donde predominan las acciones de generosidad y de reconciliación en diversos sentidos.

Otro elemento que nos puede provocar estrés es el dinero, gastamos más que en otros meses ya que debemos comprar regalos, decorar la casa, etc. Y muchas veces no tenemos un presupuesto grande, sin embargo, una grande lista de gastos, los cual nos puede agobiar. Sin embargo, si su situación económica es ajustada recuerde que no es necesario hacer regalos grandes para expresar el afecto. Gastar más dinero en la noche de Navidad no mejorará sus relaciones familiares. Por el contrario, hará que se estrese y se ponga aún más ansioso.

Hay que sumar que cuando nos acercamos al final del año por lo general afloran inquietudes sobre qué hemos hecho en el año, qué logros tuvimos, en qué fracasamos, qué queremos para este próximo año, etc; lo cual puede aumentar la ansiedad y el estrés, lo cual nos puede angustiar.

En estas fechas es bueno poder hablar sobre estas ansiedades con los amigos y familiares para poder elaborarlas. Sin embargo, si se siente con mucha angustia sería de gran ayuda que pudiese comenzar un proceso psicoterapéutico donde se trabajase esas ansiedades y temores para tener un buen inicio de año.

Constanza Echeverría O.
Psicóloga clínica
Terapeuta sexual y de parejas