Emociones

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Por Carol Jacusiel

Según Wikipedia, “las emociones son reacciones psicofisiológicas que representan modos de adaptación a ciertos estímulos del individuo cuando percibe un objeto, persona, lugar, suceso o recuerdo importante.”

Al ser reacciones, surgen, espontáneamente, sin un proceso de análisis, ni de evaluación sobre cuál es la emoción más adecuada al estímulo que se nos presentó. Por ejemplo, si nos dicen que un ser querido falleció, la emoción, más lógica que surge es la pena. Si, en vez de pena, una persona se pone contenta, podemos inferir que no es la respuesta esperada para este estímulo.

Como se dice que es psicofisiológica la reacción, entonces es una respuesta física, corporal que se puede ver.

Mucho se habla del control de las emociones, mediante el cual las personas reaccionan de forma más adecuada, socialmente esperada, con una emoción directamente proporcional a la naturaleza y fuerza del estímulo. Si un líder manda un mensaje grupal solicitando cooperación para una actividad y le consulta a una de las personas del equipo, por qué no ofrece ayuda y esta persona responde con un exabrupto, con una palabrota, decimos que no controló sus emociones y la respuesta fue desmedida.

Con la inmediatez de las comunicaciones y con la presión, cada día más fuerte, a dar respuesta en cuanto se recibe un comunicado, las personas están siendo sobrepasadas en su capacidad responder con una actitud y contenido adecuado. Es entonces, que las personas no están resistiendo las presiones, que las emociones los invaden y se muestran intolerantes e insultantes en espacios que no debieran ser. Así, las personas los critican y responden, a su vez de mala manera y de formas que rompen la comunicación, las buenas relaciones y la armonía.

Hay que respirar profundo, pensar y luego responder. Otra forma de controlar las emociones es pensar en reacciones que uno debiera tener ante situaciones determinadas. En este caso, si uno, mentalmente ejercita respuestas, cuando se presente el estímulo reaccionará, más probablemente, como lo había ensayado. Por ejemplo, si un cliente responde de mala manera, uno puede pensar en alternativas de respuestas, cosa de no improvisar y no tener que pensar en lo más adecuado para contestar, sino hacerlo de inmediato cuando presenta la queja.

Espero sus comentarios en carol@jacusiel.cl ¡Buena semana para todos!