Estímulos externos para activar la respuesta sexual femenina

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Por Constanza Echeverría

La respuesta sexual incluye el deseo, la excitación, la meseta, el orgasmo y la resolución. Sin embargo, el deseo no siempre está presente en un inicio, sino que puede comenzar una relación sexual sin tener deseo y sólo se activa en una situación de intimidad sin que exista el deseo previamente.

Cuando hablamos de intimidad nos referimos a la comunicación, respecto hacia la pareja, la buena predisposición a lo que hace o dice, la participación, el compromiso, la confianza, la admiración y otras actitudes que no se relacionan con el enamoramiento pero que le entrega solidez a la relación.

El deseo no siempre está, sino que partiendo de la intimidad se puede comenzar a estimular a la mujer y el procesamiento de estos estímulos provocará excitación e inmediatamente aparecerá el deseo, conduciendo a una respuesta sexual satisfactoria que favorecerá la intimidad cerrando el ciclo.

La respuesta sexual femenina, partiendo de una predisposición física y psicológica adecuada, se activa a través de estímulos internos y externos. Hoy abordaremos los estímulos externos.

Para el desencadenamiento de la pasión y sexualidad es fundamental que los sentidos se encuentren en buena disposición, debido a que constituyen el canal de entrada de cualquier tipo de información que posteriormente conlleve una respuesta.

1. Vista: Las mujeres generalmente se excitan más ante una visualización de escenas o películas sugerentes, poco explicitas en cuanto a las relaciones sexuales, frente a escenas predominantemente genitales.

2. Olfato: Las mujeres tienen el olfato 2000 veces más sensible que los hombres, siendo para ellas, generalmente, más agradable los olores de menor intensidad.

Las feromonas son esenciales para iniciar la motivación sexual en los mamíferos, sin embargo, esto no se ha demostrado en los seres humanos, por lo que no está comprobado que los perfumes con feromonas sean efectivos.

3. Oído: El oído humano interviene de forma relevante, no solo en función de lo que se dice en el momento, sino por el interés erótico que puede despertar ciertos ritmos de voz (susurro, gritos, etc.). La paralingüística, elementos no lingüísticos, como la risa, el llanto, los gestos, las mímicas, etc. que forman parte de la comunicación y acompañan el mensaje verbal presencial; tiene un papel relevante, especialmente en los procesos de seducción.

4. Gusto: El representante humano del gusto podría ser el beso. Este es un elemento fundamental en la respuesta sexual femenina. Sin embargo, el beso no es un activador universal, sino que depende de la cultura en la que vive el sujeto.

5. Tacto: Es el sentido por excelencia cuando se inicia una respuesta sexual.

Los mapas sensitivos dependen gran parte de las experiencias previas y del entorno cultural del individuo.

Las partes de mayor excitabilidad de la mujer son el clítoris, los labios internos, labios externos, los pechos, los labios, la cara interna de los muslos, y el monte venus.

Esta activación de los sentidos, realizada en los momentos adecuados, estimulará el deseo y/o la excitabilidad que puede abrir pasos a la elaboración de fantasías, potenciando también el deseo inicial.

Constanza Echeverría O.
Psicóloga clínica
Terapeuta Sexual y de parejas