Evitar un golpe de estado el año 2030

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Por Claudio Pardo Molina

La historia de Chile desde su fundación en 1541, ha sido una dialéctica de crisis y estabilidad, que se mueve en un ciclo repetitivo entre autoritarismo, algún grado de libertad personal, libertinaje y crisis sangrienta que vuelve a comenzar repetitivamente, pero en otra época y con otros nombres. Este patrón se repite cada 40 años aproximadamente, tal como lo presento en mi libro “Golpe de Estado en Chile, año 2030”.

Entre 1989 y este año 2021 han pasado aproximadamente 32 años de democracia y ya comenzamos a ver los síntomas del debilitamiento institucional de Chile, tan imperante en gran parte de Latinoamérica. A través de factores como la violencia desatada en las calles y la reaparición de los dogmas políticos, donde las personas vuelven a clasificar a sus semejantes,  como a un “otro” al que se debe destruir. Vuelven antiguas clasificaciones de ricos y pobres, de derecha o izquierda, y nuevas clasificaciones que tratan de dividir la sociedad entre hombres y mujeres, carnívoros y veganos o animalistas, etc.

¿Qué podemos hacer para evitar que estas divisiones espurias provoquen un golpe de estado el año 2030? El tiempo es cíclico, es un eterno retorno, que se observa incluso en las cosechas agrícolas. Nuestra civilización occidental está construyendo su historia buscando exclusivamente el crecimiento material y la igualdad en la distribución de estos recursos. Quizás este sueño que partió con la revolución francesa, al grito de “libertad, igualdad y fraternidad”, fue necesario pero no suficiente, para hacer una sociedad más justa pero menos violenta, porque las cosas parecen seguir cíclicamente iguales.

Ahora bien, mi proyección de un golpe de estado en Chile para el año 2030, es una estimación de una conducta social, muy similar a la que hacemos para estimar un gran terremoto en nuestro país. Los terremotos, en cambio, son expresiones de la naturaleza, dirá usted, por lo que se podría refutar mi hipótesis. Mi respuesta es muy clara. Creo que la sociedad y la naturaleza tienen sus ciclos. Hoy en Chile todos saben que cada 30 años habrá un gran terremoto, y no es tema de discusión. Y por la experiencia acumulada de ciclos sísmicos, hemos adaptado nuestra ingeniería y arquitectura a esta conducta tan predecible de la madre naturaleza. ¿Por qué no hacer lo mismo para prevenir este ciclo de crisis institucionales?