Familias para niñas y niños del Sename

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Por Claudio Pardo Molina.

Continúan las noticias de impacto en nuestro país y la última trata nuevamente, de las malas condiciones en que viven las niñas y los niños del Sename. Este organismo, según se lee en su propia página web, se encarga de la protección de derechos de adolescentes entre 14 y 17 años que han infringido la ley.

Leyendo el objetivo de este organismo en comparación con el trato que reciben presentado en los noticiarios, me pregunté ¿siempre ha sido así? encontrándome con respuestas en la noche de los tiempos. Efectivamente, desde hace 3.000 años el mundo ha sido un lugar cruel para nacer y crecer.

 En el mundo griego, aquellas familias que no tenían dinero para sustentar a su prole, se libraban de estos con terribles abortos realizados con un gancho de bronce insalubre. Otra opción alternativa era la del infanticidio, de hecho Platón y Aristóteles comentan en antiguos libros, que los bebés no deseados se podían ahogar.

Aquellos niños y niñas que se salvaban del aborto e infanticidio, pero quedaban huérfanos, se podían dar en adopción, pero siempre con fines políticos, porque se hacía con el ánimo de continuar un linaje o construir alguna alianza entre familias, siempre que el adoptado fuera varón y a cambio de una importante suma de dinero.

Espero que hayas podido llegar hasta esta parte de mi columna de opinión sin estar demasiado desmoralizada, ya que acostumbro a escribir medio en broma medio en serio. Pero este tema es, según mi perspectiva, algo de mucha responsabilidad para todos nosotros quienes tuvimos la suerte de nacer y crecer en familias que nos apoyaron de diversas formas, surgiéndome las siguientes preguntas.

Como padres y madres ¿hemos sentido tristeza al descubrir que uno de nuestros hijos pasó frío por la noche?, ¿nos hemos sentido culpables al llamarle la atención a alguno de nuestros pequeños, por algún error cometido?, ¿hemos despertado asustados al escuchar una toz sospechosa de alguna de nuestras hijas?

Podría seguir haciéndote preguntas, pero para terminar, te quiero recordar que tras los niños y niñas del Sename no hay ningún padre ni madre preocupados por la salud física o mental de estos, al igual que hace 3.000 años atrás. Finalmente, me niego a aceptar que nuestra juventud se encuentre sólo levemente mejor a pesar del paso del tiempo, pudiendo corregirse con una mejor ley de adopciones.

claudio.pardo.molina@gmail.com