La Educación Cívica

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La Educación Cívica, según Wikipedia, es un tipo de educación dirigida a las relaciones sociales que busca fortalecer los espacios de convivencia social entre las personas. La educación cívica es el estudio de los aspectos teóricos, políticos y prácticos de la ciudadanía, así como de sus derechos y deberes; los deberes de los ciudadanos entre sí como miembros de un cuerpo político y para el gobierno.

Hemos visto en lo últimos días un descontrol de la población de nuestra capital, que raya en la locura de masas. Si bien estamos claros que a las personas les afecta el alza de los valores de la locomoción colectiva, no es claro que la forma de manifestarse es destruir la ciudad y específicamente aquello que hace que las personas puedan desplazarse con mayor facilidad y más cómodamente. A saber, las personas que viven en Maipú esperaron con ansias, durante años anhelaban que el Metro llegara a ellos y pudiesen desplazarse con facilidad, rapidez y en buenas condiciones por la capital. Hoy tienen las estaciones de Metro, que los acercan, destruidas. ¿Cuánto tiempo pasará para que recuperen estas instalaciones?

La educación cívica, que permite la convivencia tiene parámetros y comportamientos que los ciudadanos tienen que seguir. Bien se dice “mi libertad termina donde comienza la del otro”. Estos días se vulneraron esos límites.

Si nos trasladamos a las organizaciones, nuestro trabajo y nuestro actuar también tiene límites y un marco dentro del cual nos movemos y actuamos con libertad. Si traspasamos esos límites vienen las sanciones y la indignación de parte de quienes sufren estas transgresiones. Por ejemplo, podemos hablar de bullying o de acoso laboral, que fue incorporado a las leyes con manejos y sanciones específicos que deben incorporarse en el reglamento interno de la institución.

La forma de “protestar” por aquello que no nos parece bien o que creemos es injusto no incluye la violencia, ni las transgresiones. Es la argumentación, la búsqueda del punto común, de convergencia. Si creemos que no estamos siendo escuchados, recurrimos a otro tipo de método. En las organizaciones puede ser a un superior o a un tribunal. En el caso de la población civil se han establecido formas de protestar que hacen que las demandas sean escuchadas, con formas creativas de mostrar lo que sucede o en una marcha, que debe ser pacífica. Pero, los violentistas siempre se están infiltrando y logran que la comunicación sea interrumpida.

Es bueno que cada uno piense, evalúe y tenga una postura civilizada frente a estas situaciones.

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