La reflexión

Cuando realizamos algún acto generalmente no reflexionamos, ni meditamos en las cosas que realizamos. Muchas veces llegamos y actuamos. Ya tenemos en el subconsciente nuestras reacciones ante distintos tipos de sucesos.

174

Por Carol Jacusiel

Según Wikipedia “la reflexión o meditación, es el proceso que permite pensar detenidamente en algo con la finalidad de sacar conclusiones.”

Cuando realizamos algún acto generalmente no reflexionamos, ni meditamos en las cosas que realizamos. Muchas veces llegamos y actuamos. Ya tenemos en el subconsciente nuestras reacciones ante distintos tipos de sucesos. Estamos programados para actuar. Y es así como los niños, cuando son pequeños, no tienen un acerbo de qué y cómo hacer las cosas. Somos los adultos los que les damos los límites y les enseñamos lo que deben hacer y cuándo y cómo hacerlo.

A medida que crecen y cuando pasan del pensamiento concreto al abstracto, van generalizando y trasladando los aprendizajes de un caso a otro, que son parecidos, o que aplican premisas parecidas o iguales. Así, cuando abstraen situaciones las van “agregando” a sus experiencias y formas de reaccionar.

Cuando somos adultos y ya hemos madurado van surgiendo tiempos de tranquilidad, en los cuales reflexionamos y queremos meditar y pensar en las cosas, con un análisis más profundo y detallado de las situaciones por las que pasamos.

Hoy en día está de moda meditar. Incluso hay personas para las que la meditación pasa a ser parte de su calendario semanal o diario, en la cual se sumerge en sí misma e indaga en su interior, para lograr un autoconocimiento y una elevación suprema de si mismo a un extremo.

Es importante conocerse, saber cuáles son las metas que queremos lograr y que nos harán personas satisfechas y felices. Esas son las personas que vemos como “iluminadas”.

Sin embargo, no hay que perderse en la falacia de que la persona que medita y llega a la estratósfera es mejor que otra que puede ser más “aterrizada”. Cada uno puede lograr el nivel que es bueno para sí mismo y que logrará guiarlo por la vida para un camino de felicidad y plenitud. No siempre más es mejor. Lo mejor es lo que es bueno para uno. Las personas que vemos como iluminadas y que son ejemplos que seguir, son aquellas que van felices por la vida, sin atribulaciones, ni problemas, aunque los sufran en silencio. Son personas que tienen magnetismo y que han entendido que la vida es buena, en una balanza en que predomina lo positivo sobre lo negativo.

Espero sus comentarios a carol@jacusiel.cl

Imagen de Free-Photos en Pixabay