Las relaciones en tiempos difíciles

Debido al estrés y la violencia en el ambiente, nos hemos vuelto menos tolerantes, menos comprensivos y empáticos, haciendo de nuestras vidas y del día a día una convivencia dificultosa.

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Por Carol Jacusiel

Los últimos días hemos tenido disturbios y protestas que han generado destrozos y problemas en todo nuestro país. Las ciudades se han destrozado. No sólo las personas no pueden llegar a sus trabajos, sino tampoco realizar aquellas actividades que necesitan ejecutar. Hay comunas que no tienen supermercados y otras en que se han restringido los desplazamientos, por la destrucción de estaciones de metro o de pavimento de las calles. Esto ha afectado los horarios no sólo de las empresas, sino también de las actividades personales y familiares.

Lo descrito es una simplificación extrema. Lo que quiero mostrar es que esto produce alteraciones en las personas, sintiendo estrés no sólo por lo que sucede, sino también por la incertidumbre, tanto por las actividades que deben realizar, como porque no saben si tendrán la posibilidad de programar actividades y ejecutarlas.

En las familias, se producen roces y discusiones, haciendo que los acuerdos sean más difíciles de lograr. Debido al estrés y la violencia en el ambiente, nos hemos vuelto menos tolerantes, menos comprensivos y empáticos, haciendo de nuestras vidas y del día a día una convivencia dificultosa.

En las organizaciones y en el ambiente laboral se produce la misma situación. Se generan roces y odiosidades que en tiempos más tranquilos no se producen. Hay trabajos que se dan en ambientes de presión. Por ejemplo, estamos en plena temporada de producción de fruta, tiempos de temporada alta en este rubro. Así, personas que normalmente resisten la presión de la rapidez del proceso de la fruta y logran trabajar sin mayores dificultades, ya que tienen la certeza de lo que pasará fuera del horario laboral.

Es importante hacer y lograr ciertos acuerdos que permitan destrabar estas dificultades en las organizaciones. Por ejemplo, si el último tiempo están trabajando hasta más temprano en la tarde y en las mañanas no están habiendo grandes problemas para llegar al lugar de trabajo, se podría llegar a un acuerdo de adelantar el horario de ingreso para afectar menos el normal funcionamiento.

También, se podrían realizar sesiones grupales de motivación y de cambio de foco de las preocupaciones en el que, por ejemplo, una hora de almuerzo se transforme en una hora de música que acompañe la comida y la reflexión de temas más livianos y que no se relaciones con la contingencia.

Los invito a monitorear el propio comportamiento y las emociones aparejadas. Si diagnostican que se están alterando y que comenzaran a tener un comportamiento más agresivo, busquen formas de relajarse y sacar afuera, sin que los interfiera, esas emociones. Pueden, entre otras cosas, respirar conscientemente, inspirando por la nariz y exhalando por la boca.

En suma, cada uno debe encontrar aquello que le ayude a destrabar las relaciones y ser más empáticos en estos tiempos.

Espero sus comentarios a carol@jacusiel.cl