Los recuerdos nos marcan

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Por Carol Jacusiel

“En el ámbito de la memoria, el proceso de recuperación o recuerdo consiste en la evocación de sucesos, eventos o información almacenada en el pasado. Desde el punto de vista del procesamiento de la información, este es uno de los tres procesos principales de la memoria, junto a la codificación y al almacenamiento.” (Wikipedia).

Aquellas cosas que nos suceden en la infancia, mientras estamos en el colegio y nos relacionamos de forma casi instintiva, nos marcan y nos encontramos con esas situaciones y relaciones como si hubieran sucedido en un pasado reciente. Muchas veces, si nos encontramos con un amigo que no hemos visto en 20 o 30 años, decimos “conversamos y nos reímos como si el tiempo no hubiera pasado».

Aquellas cosas del pasado nos marcan y son aquellas que están grabadas a fuego en nuestra memoria, nuestros recuerdos y en nuestro corazón. Esas cosas nos hacen vibrar, saber que lo sucedido nos ha enseñado a enfrentar el presente y que, en base a ello, podemos delinear nuestro futuro.

Las experiencias y formas de enfrentar las situaciones y relaciones nos marcan, dan un sello a nuestra personalidad y dan la pauta de cómo actuaremos, a qué le daremos importancia y cómo serán nuestras experiencias y valoraciones.

¿Qué recordamos? ¿Por qué recordamos? Aquellos recuerdos más antiguos que llevan más tiempo en nuestra memoria son los más difíciles de borrar. Así, una persona que tiene algún trastorno de la memoria, producido, por ejemplo, por Alzheimer, pierden primero los recuerdos más recientes y luego los más antiguos.

Mucho se habla de la importancia, por esta razón, entre otras, de las experiencias y las relaciones en la más tierna infancia. Es así como en edad temprana se crea la seguridad primaria y que se refleja luego en la adultez. Por el contrario, las malas experiencias también nos hacen reaccionar o responder de esa misma forma. Un niño que fue maltratado se convierte, a su vez en maltratador. Es la forma como aprendió a comportarse y a resolver situaciones.

Las primeras impresiones de una situación, encuentro, problema, entre otros, nos dan la pauta de cómo seguir adelante, en base a nuestros recuerdos, conscientes o inconscientes, de una situación, encuentro o problema similar ocurrido en el pasado.

En nuestros encuentros y vida laboral ocurre lo mismo. Hace unos días escuché una reflexión acerca de cómo influye la educación en personas para llegar a rendimientos sobresalientes. Se planteaba que ello se reacciona con la educación que cada uno recibe. Y no nos referimos a la educación formal. Si una persona es hijo de un gran empresario, puede llegar, a su vez, a ser un gran empresario y no necesariamente porque fue a la mejor universidad. Lo será porque estaba acostumbrado a cierto tipo de conversaciones y análisis realizados en su cada, por ejemplo, un domingo en el almuerzo. Eso le gatilla cierto tipo de comportamientos y análisis que lo educaron como empresario. Es a lo que está acostumbrado y que, consciente o inconscientemente, recuerda y ejecuta.

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