Maradona una pérdida difícil de aceptar

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Por Nahuel L. Leto

En todo el mundo se siente con gran pesar la pérdida de un ídolo que trascendió los límites del futbol.

Si este fue un año difícil por la pandemia del Covid-19 a nivel mundial, la pérdida del 10 en este contexto de nueva normalidad le suma a este 2020 un año para no repetir.

Con dolor de grandes y chicos, el adiós al 10 estuvo plagado de momentos casi inexplicables en plena cuarentena.

Su despedida está llena de momentos para el recuerdo como el mítico gol de la mano de Dios recordado por sus protagonistas o aquellos momentos en donde el Diego puso en lo más alto nuestra bandera, el amor de los Napolitanos por Maradona, la canción que el Potro le dedicó resonando en algún estadio, las grandes personalidades mundiales del ámbito del deporte, el espectáculo, los líderes políticos y toda la gente expresando su cariño por las redes sociales sean del color que sean.

Pero también el contraste de lo que tendría que haber sido un momento respetuoso para despedir al ídolo, al 10, a nuestro Maradona que tanto nos dio, se tornó en una aglomeración de gente sin respetar no solo ningún protocolo sanitario, sino también una conducta apropiada para un velatorio en donde presentar los respetos a la familia Maradona y dar el último adiós al ídolo era más que importante.

A esto se sumó las filas interminables que derivaron en desmanes e incidentes con la policía de la ciudad, y al mismo tiempo las investigaciones sobre su muerte, las discusiones y chicanas políticas por las responsabilidades en cuanto a los incidentes, la fotografía del empleado de la funeraria que recorre los diarios, casi todo al mismo tiempo.

Lo que queda claro es que sin lugar a dudas Maradona se ha inmortalizado convirtiéndose en un icono mundial, su nombre recorre el planeta ya a días de su muerte a través de los medios que lo inmortalizan en todo tipo de situaciones y tal vez Moria Casan tenga razón con su irónico comentario «¿Viste que se terminó la cuarentena? La terminó Maradona. Entonces todos salimos a la calle», si reconozco que hasta ese poder tenía Maradona.

Pero es que no solo se convirtió en una figura del futbol sino de todos los deportes. Maradona era más que el mejor futbolista era toda una personalidad en sí mismo y su despedida, tal vez sin quererse, se encuentra plagada de todos los matices. Elijo quedarme con lo mejor del Diego, un DIOS, un ÍDOLO, el ABANDERADO, el DEFENSOR de las causas injustas, el IDEALISTA, el DIOS HUMANO, y sin lugar a dudas el 10. Y sobre todo agradecerle que en cada país nos reconozcan a los argentinos solo con mencionar su nombre.