No Juzgar a los demás por su apariencia política

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Por Claudio Pardo Molina.

«Quienes deseen alcanzar la unidad, deben disolver todas las ideas de dualidad: bueno y malo, hermoso y feo, alto y bajo. Serán obligados a abandonar cualquier desviación mental nacida de creencias culturales o religiosas.”. Lao Tsé. (Siglo VI a. C.)

En este período eleccionario, me ha tocado presenciar con pesar la reacción de las personas en las redes sociales ante los candidatos y sus ideas de cambio, quienes entregan su tiempo personal en pos de una mejor sociedad. Creo que estas reacciones intolerantes se deben a la facilidad con que juzgamos a los demás por su apariencia política, siempre cargados de nuestros prejuicios acerca de la apariencia de los candidatos como personas, o respecto de los partidos políticos a los que pertenecen.

Antes que todo quisiera hacer algunas distinciones: Prejuicio: Opinión previa, por lo general desfavorable, acerca de algo que se conoce mal. Juzgar: Formar opinión sobre alguien y viene del latín iudicare (dictar un veredicto). Apariencia: Cosa que parece y no es, y viene del latín apparentia y significa «cualidad de lo que se muestra».

Si queremos robustecer nuestra débil democracia con una nueva constitución, debemos estar conscientes de que somos parte de esta construcción social, y que no es responsabilidad exclusiva de los “políticos”. Por otra parte, si queremos dejarle a nuestros hijos e hijas un país más justo y bello, debemos tomar consciencia de que no debemos juzgar los candidatos por su apariencia política, sino más bien por sus acciones e intenciones en el terreno público.

Entonces, ¿podemos juzgar a los demás sin prejuicios por su apariencia política? Solo si nos desprendemos de nuestros propios prejuicios podremos acercarnos a la verdad, a lo que realmente son los candidatos, porque ellos somos nosotros mismos, como un espejo. Porque cada vez que criticamos prejuiciosamente a un candidato de una línea, en otro rincón de las redes sociales, despierta un crítico intolerante, con prejuicios diametralmente opuestos a los propios. El efecto será que la nueva constitución sea un edificio construido sobre cimientos débiles, o peor aún, inexistentes.

Según mi opinión, los ciudadanos debemos tomar conciencia de que hoy convivimos en redes sociales cargadas de prejuicios. Solo liberándonos de estos, podremos juzgar mejor a los candidatos que están dejando los pies en la calle para conocer personalmente los problemas que nos afectan, y que pedimos a gritos se arreglen, por un Chile mejor.