Productos esenciales y libertad individual

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Por Claudio Pardo Molina.

La noticia de esta semana es que sólo se pueden vender productos esenciales, entre los que no se encuentran los anticonceptivos ni la ropa (interior), pero si están abiertas las botillerías. Las bromas, o el humor negro mejor dicho, han llenado de comentarios las redes sociales. Pero como dicen la cultura popular «entre broma y broma, la verdad se asoma» provocándome la siguiente pregunta ¿Quién tiene el derecho a decidir lo que es o no esencial para los chilenos?

Según la Real Academia Española RAE, esencial es algo imprescindible o absolutamente necesario, y nos entrega un ejemplo clarificador: El vehículo es esencial para él. Como se desprende de este ejemplo, aquello que es imprescindible, o esencial, depende del punto de vista de cada uno. Tomando el párrafo anterior, para muchas personas puede ser mucho más importante la compra de un anticonceptivo, sin serlo comprar una botella de vino.

Producto de la pandemia, se ha buscado limitar la libre movilidad de las personas, y para lograr lo anterior se ha implantado la prohibición de vender ciertos productos que no sean esenciales según la autoridad sanitaria.

Pero en mi opinión esto es imposible de regular ya que lo esencial depende mucho de las necesidades y preferencias de cada uno de nuestros compatriotas. Para empeorar las cosas, algo que no tiene nada de chistoso es que al prohibir el libre intercambio de las familias solo profundizará el empobrecimiento de miles de emprendedores que habían perdido su trabajo y apenas sobrevivían gracias a las ventas que hacían a través de las redes sociales.

Creo que la prohibición de vender productos no esenciales es propia de la conducta paternalista de casi todos los gobernantes del mundo. ¿No deberíamos volver a confiar en la libertad individual para que cada uno decida lo que le es o no esencial? La libertad según la RAE, es la «facultad natural que tiene el hombre de obrar de una manera o de otra, y de no obrar, por lo que es responsable de sus actos».

Una cosa es que el gobierno quiera evitar que nos movilicemos para no morir producto de la pandemia, pero otra muy distinta es impedir la venta de productos «no esenciales» según el estado, restringiendo la libertad que tienen los pequeños emprendedores del país. Ahora los obligan a elegir entre dos males, morir del virus o morir de hambre.

claudio.pardo.molina@gmail.com