¿Qué debes hacer para recuperarte de tu depresión? (Parte 2)

La semana pasada hablábamos de los diferentes aspectos de nuestra vida (1-El Ambiente, 2-Reacciones físicas, 3-Pensamientos, 4-Emociones y 5-Conductas) y cómo una mejoría en cualquiera de ellos puede llevarnos a un cambio en nuestra depresión. Sin embargo, dijimos también que, de esos 5 aspectos, el más influyente son nuestros pensamientos.

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Por Daniel Gacitúa

Continuamos con la segunda parte del artículo de la semana pasada. En esa oportunidad hablábamos de los diferentes aspectos de nuestra vida (1-El Ambiente, 2-Reacciones físicas, 3-Pensamientos, 4-Emociones y 5-Conductas) y cómo una mejoría en cualquiera de ellos puede llevarnos a un cambio en nuestra depresión. Sin embargo, dijimos también que, de esos 5 aspectos, el más influyente son nuestros pensamientos.

Pero ¿Cómo puedes ir modificando tus pensamientos para recuperarte de tu depresión? Supongamos que piensas lo siguiente: “No soy lo suficiente mente interesante como para tener amigos”. Te invito a que te hagas la siguiente pregunta: “¿Qué evidencias tengo yo para estar tan seguro de que no soy lo suficientemente interesante como para tener amigos?”

Una vez que sometas tu pensamiento automático a este “examen de realidad”, probablemente puedas decir algo como “Si bueno, en realidad no hay nadie que me haya dicho eso nunca…”. Entonces, si pudiste cuestionar tu pensamiento de “No soy lo suficiente mente interesante como para tener amigos”, ¿Cómo puedes elaborar un pensamiento alternativo menos pesimista? Para eso, quiero que formules un nuevo pensamiento, distinto a tu pensamiento automático negativo, un ejemplo podría ser: “A lo mejor a ellos no les gusta tanto carretear conmigo, pero lo pasan bien yendo al cine conmigo”. Este nuevo pensamiento, menos negativo que el anterior, te puede hacer sentir quizás un poco mejor emocionalmente, pero te tienes que autoconvencer para creerlo, no lo creerás al cien por ciento, ni cerca de eso. Y aquí está la clave, no basta con convencernos racionalmente de una idea nueva, tenemos que experimentarla para creerla, debemos “ver para creer”. Es como alguien que estudia inglés para irse de viaje, la persona puede aprender a decir frases que gramaticalmente están correctas, y puede entender “racionalmente” que sabe decirlas bien, pero nunca está cien por ciento convencida de que conoce el idioma nuevo hasta que lo ponga en práctica en el nuevo país y se de cuenta de que los demás la entienden. Sucede lo mismo con nuestros pensamientos nuevos no pesimistas, para creerlos “de verdad”, y no solo de manera parcial, tenemos que someterlos a prueba en el “mundo real”, llevarlos a la práctica. Estuviste tanto tiempo creyendo en tu pensamiento automático pesimista anterior, que para creer en una idea nueva no pesimista hay que experimentarlo en carne propia.

Usualmente la respuesta que tendremos de parte de los demás, al someter a ese pensamiento alternativo al “experimento” será mejor que la que imaginamos en un inicio. Después de todo, si piensas que no eres interesante como para tener amigos, ¿cómo vas a actuar tú para incluirte en un grupo de pares?, ¿Y cómo será el resultado de eso? Malo para ti.

Yo sé que hacer los “experimentos” puede ser aterrador muchas veces o que no te sientas cómodo/a haciéndolos, y que puede ser más cómodo quedarte donde estás, sintiéndote como te sientes, pero te hago la pregunta: ¿Vas a lograr algún cambio en la forma en que te sientes si no haces algo al respecto? Ningún cambio llega solo, solo hace falta ponerte en movimiento e ir viendo, poco a poco, como se van manifestando los resultados de tu esfuerzo.

Daniel Gacitúa
Psicólogo Clínico
Director Centro de Terapia Las Encinas
+56 9 82375790
www.centrolasencinas.cl

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