¿Qué es y para qué sirve la planificación?

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Por Carol Jacusiel

En general, para resolver nuestros días, meses, años, estudios, carrera profesional, etc. Planificamos y nos proyectamos a una meta. Buscamos cuáles son nuestros deseos y a dónde queremos llegar.

Pero, planificar es fácil para algunos. Tienen una estructura mental que le da forma a lo que piensan y cómo lo van a ejecutar. Otras personas, se manejan más intuitivamente en sus avances.

“Se conoce como planificación, planeación o planteamiento, generalmente en países de habla hispana, pero en el sentido más universal, implica tener uno o varios objetivos en común, junto con acciones requeridas para concluirse exitosamente. Otras definiciones, más precisas, incluyen la planificación como un proceso de toma de decisiones para alcanzar un futuro deseado, teniendo en cuenta la situación actual y los factores internos y externos que pueden influir en el logro de los objetivos. Va de lo más simple a lo complejo, dependiendo del medio a aplicarse. La acción de planear en la gestión se refiere a planes y proyectos en sus diferentes ámbitos, niveles y actitudes.” Wikipedia

Cuando no se está acostumbrado a planificar, podemos de forma consciente y metódica realizar esta acción, marcando en un “mapa” nuestra ruta, se puede hacer de forma gráfica y con las etapas necesarias. Esto ordena nuestro actuar y optimiza tiempo y esfuerzos en pos de una meta. En el trabajo, si queremos ascender y tener puestos de mayor responsabilidad, uno de los aspectos que se valoran es la capacidad de planificación. Si queremos realizar un importante evento para celebrar un hito en nuestras vidas, por ejemplo, el matrimonio, hay que planificar con tiempo para ajustarnos a un presupuesto y lo que se quiere hacer.

En primer lugar, es importante determinar la meta, problema o hito a lograr o resolver. Siguiendo con el ejemplo, definir la fecha del evento.

Luego, hay que determinar los componentes de la meta, para poder definir las etapas de logro o alternativas de acción, las fechas y los puntos de control. Al evaluar las alternativas y todos sus pros y contras, podemos determinar cuál es la más viable, la más conveniente, y la que nos reportará un mayor beneficio para la consecución de la meta.

Ya tenemos un camino trazado, en que hay que ejecutar el plan. Importante es tener siempre la flexibilidad de cambio de ruta, si las cosas no resultan como queremos. Las decisiones deben ir siendo tomadas con decisión e ir implementándolas. Sin embargo, el fracaso de una etapa no significa que no conseguiremos la meta; significa no decaer y cambiar el rumbo.

Nuestras acciones y planes tienen que estar siempre siendo reevaluados.

Cuando llegamos a la meta hay que evaluar lo conseguido, los beneficios, externalidades negativas y todas las consecuencias que trae consigo este hito.

Debemos tener en consideración que cada logro es el primer paso para un siguiente logro o meta. Estamos siempre planificando y debemos, como seres humanos, seguir avanzando y evolucionando.

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