¡Qué triste lo que estamos viviendo!

584

Por Carol Jacusiel

Nos creíamos invencibles, con grandes avances científicos y un desarrollo del conocimiento y de las personas que nos hacían mirar acontecimientos pasados como algo muy lejano, impensado que nos pudiese ocurrir, como algo arcaico y que jamás se repetiría. Y nos aplastó la soberbia con un mazazo, nos sacudieron el piso y nos dieron vuelta.

Muchos científicos y pensadores hablaban de una Tercera Guerra Mundial que no sería con armas tradicionales. Se especulaba podría ser por el agua o podría ser una guerra con un arma biológica.

Pues bien, hay quienes dicen, aseguran y presentan hechos que esto no es casual. Realmente las cosas no son casuales. Ocurren en un orden, con una finalidad, llámese divina o soberbia de las personas, que creemos podemos hacer de todo y como nos plazca, porque no nos afectará.

Y aquí estamos, viviendo una situación que sólo se pensaba como ciencia ficción. Y la ciencia ficción nos golpea y muy duro, se nos hizo real. Las personas se enferman y un número importante se muere. Se nos acerca la pandemia y afecta a todos los grupos etarios. Todos somos vulnerables ante este virus.

Lamentablemente, las personas, no entienden y no aprenden. Las personas circulan sin miedo y sin consideración, ni empatía. Las medidas que se toman y las recomendaciones de personas entendidas en salud pública no son oídas. Así, hay presidentes que no acatan cuarentenas, esos y otros van a las manifestaciones, las personas salen a la calle, porque se aburren, quieren ver a otros o buscar el sustento diario. Sea cual sea su justificación nos ponen en riesgo a todos.

Tanta es la miopía que las personas no son capaces de hacer caso. Tanta es la egolatría que se siguen los propios deseos e impulsos. Unos países son más disciplinados y son capaces de seguir las normas y han salidos más rápido de estas restricciones. Otros países son más rebeldes y la gente se muere en la calle.

Es triste ver como las personas no han evolucionado en los términos más básicos de conducta, empatía y valores.

Hay personas que han visto de cerca la muerte o el sufrimiento de un ser querido y en algún momento, pequeño, ven la luz y surge el pensamiento del cambio, la madurez y la idea de la evolución, del desarrollo personal. Sin embargo, unos pocos son capaces de perseverar; otros, se vuelven a meter en la rutina y se dejan llevar por fuerzas que siempre los llevaron y empujaron por el camino previo a los sucesos que los hicieron reflexionar.

Aprovechemos estos tiempos de cuarentena, en la casa, en familia, para reflexionar, analizar y avanzar por la ruta que deseamos, incluyendo e integrando a los hijos, con valores más claros, más verdaderos y unidos en lo que realmente importa.

Espero tus comentarios a mi mail carol@jacusiel.cl

Imagen de Engin Akyurt en Pixabay