Reflexión de fin de año en pandemia

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Por Carol Jacusiel

Hemos hablado sobre lo que es la reflexión (https://www.centralweb.cl/la-reflexion/). Hoy me tomaré la libertad de realizar una reflexión personal.

Para contextualizar, les comento que vivo en Santiago (Chile) en un condominio de edificios que posee varias instalaciones comunes. Con esto de la pandemia y las prohibiciones que existen, tanto de reunión, como aforos y uso de espacios comunes, he podido ver y constatar como las personas sacan lo peor de sí mismas al tener que considerar la convivencia.

Hemos hablado en otras columnas acerca de la violencia intrafamiliar y de lo que produce esta situación ya sea en el núcleo familiar como en otras instancias de relacionamiento.

Pues bien, he visto, en especial últimamente, que las personas muestran su peor cara cuando otros no están de acuerdo con lo que piensan y lo que quieren hacer. Entran en discusiones absurdas, insultan al que no está de acuerdo con su pensamiento y descalifican, sin ningún argumento y recurriendo a afirmaciones sin sentido o falsas.

Es un momento en que estamos en anomia. Según Wikipedia, “se denomina anomia (del griego ἀνομία / anomía: prefijo ἀ- a- «ausencia de» y νόμος / nómos «ley, orden, estructura») a la falta de normas o incapacidad de la estructura social de proveer a ciertos individuos de lo necesario para lograr las metas de la sociedad.”

Pues bien, un par de abogados, más una persona que trabaja en la Seremi de Salud, determinaron, a la luz de los decretos y reglamentos, que habiendo cuarentena y debido a que las piscinas del condominio son piscinas públicas de uso restringido, no pueden ser utilizadas. De todas formas, en algunas declaraciones hay autoridades que han dicho que pueden funcionar, aunque no queda del todo claro y, por tanto, la decisión fue ceñirse a la normativa legal.

El problema es que los vecinos han conformado bandos, en que se agreden y no dejan que a quienes eligieron como representantes, hagan lo que se les encomendó ad honorem y podamos seguir avanzando en esta lamentable situación, que tiene al mundo “patas arriba”.

Me recuerda al estallido social y a las protestas semanales que aún ocurren. Destruyen, por destruir, ya que las autoridades no hacen lo que quieren y esperan.

Y aquí les hago un llamado. Por favor, paren a mirarse, mediten y no impongan su voluntad con agresividad. Pensemos con empatía y con una visión de futuro, de querer lo mejor no sólo para nosotros mismos, sino también para los demás.

Quedarnos en casa, cuidarnos, no compartir con otros, dejar las fiestas y los encuentros de lado es el mejor acto de amor que podemos tener hoy, sobre todo en estas fechas en que se celebran festividades que implican amor, encuentro, paz y deseos de un futuro mejor.

¡Felices fiestas para todos! ¡Un abrazo fraterno!

Espero me escriban a carol@jacusiel.cl