Reflexión de fin de año

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Imagen de Free-Photos en Pixabay

Por Carol Jacusiel

Este 2020 nos tomó por sorpresa, con acontecimientos que no habríamos esperado nunca, que no los habríamos imaginado ni en nuestra peor pesadilla. Me refiero principalmente a la pandemia por Covid-19. También hubo otros sucesos que nos marcaron profundamente. En Chile sufrimos las consecuencias del estallido social que comenzó en octubre de 2019 y que hasta hoy no deja que una parte del país avance. Se produjo, además, la explosión en el puerto de Beirut.

Cada país ha tenido una que otra herida, pero mundialmente hemos sido bien afectados por la pandemia. Cambió la forma de relacionarnos, de trabajar y de socializar. Unos dicen que estas nuevas formas llegaron para quedarse. Y yo también lo creo.

Hay empresas que están reorganizando los espacios de trabajo y harán que sus empleados sigan trabajando remotamente y haciendo home office. Sabemos que hay rubros que son menos susceptibles de aquello, pero poseen labores específicas que no necesitan de un espacio físico en el emplazamiento de la empresa u organización; otros rubros, pueden trabajar remotamente casi por completo.

Lo que más afecta esta nueva realidad es el trabajo en equipo y aquello por lo que se ha trabajado y motivado durante tanto tiempo: el desarrollo de las habilidades blandas y las interrelaciones.

Va siendo hora de que los profesionales de la Gestión de Personas replanteen los términos y las formas cómo esto se llevará a cabo. La empatía y la comprensión del ser humano tendrá que basarse en mayor confianza y respeto por lo que se espera de cada uno. Tendremos que aprender a tener más responsabilidad e imaginar mejor lo que los otros nos dicen, transmiten o esperan.

El 2021 se nos plantea, entonces, como algo nuevo, distinto, que va a cambiar nuestro país y el mundo completo.

Los invito a repensar qué es la familia, las relaciones sociales y el trabajo.

¡Qué tengan un excelente 2021, plagado de amor, salud y éxito! Espero me escriban a carol@jacusiel.cl