Reflexíon para el último mes del año

552

Por Carol Jacusiel

Iniciamos el último mes del año. Las reflexiones debieran comenzar. Sin embargo, las personas, por lo menos en nuestro país, se sumergen en un mar de compras y de búsqueda de regalos que consume todo su tiempo y no se dan el espacio para aquello que nos hace crecer y avanzar.

Reflexionar nos debiera llevar a sacar conclusiones sobre algún tema, alguna preocupación, alguna meta u objetivo, etc. Es bueno, razonable y deseable, analizarnos, ver qué queremos y qué esperamos, en un plazo razonable, con metas concretas, alcanzables y determinadas en un periodo de tiempo.

¿Cómo avanzamos y nos hacemos mejores personas? Como seres humanos, pensantes y con sentimientos, para lograr algo, lo determinamos y nos ponemos una meta, ya sea consciente o inconscientemente. Así, establecemos pasos, pequeñas metas intermedias que nos hacen encaminarnos hacia el fin o meta, que a su vez es el primer paso de la meta siguiente.

Hay hitos durante el año y durante la vida que nos hacen enfocarnos, pensar, establecer donde será el siguiente paso o a dónde queremos ir. Está el año nuevo, el cumpleaños, alguna fecha religiosa, alguna fecha significativa que nos hace pensar y reflexionar.

El fin de año y las fiestas que van aparejadas, es una época en que las personas usan para estos fines, si es que las compras y los regalos no los consumen.

Sería una muy buena decisión enfrentar estas fiestas con un ritual distinto, en familia, que nos ayude a pensar, a conocernos, a saber de nuestros padres, abuelos, hermanos, sobrinos, familiares y amigos en general. ¿Qué esperan de mí, de los otros, de la vida, del trabajo? ¿Con qué y cómo se sienten realizados, contentos con lo que hacen? ¿Cuáles son las fechas relevantes y por qué? ¿Qué los hace vibrar?

La desconexión con la familia es enorme. Cada día las personas se juntan menos y en la familia nuclear ya no se come alrededor de una mesa. O cada uno come solo o comen viendo televisión. Más enriquecedor es compartir, saber del día del otro, cómo le fue, qué le preocupa, cómo lo podemos ayudar.

Por otro lado, las personas, los individuos no soportan estar consigo mismo. Buscan compañía con una pantalla, algo interactivo que los ayude a evadir lo difícil del día a día. Es en estas instancias donde podemos conocernos, reflexionar, pensar, evaluar, establecer metas.

El éxito y la felicidad de la vida está en esos pequeños, pero a la vez, grandes detalles. Preocupémonos por quienes tenemos alrededor. En vez de mandar un mensaje, llamemos y pongámonos de acuerdo para juntarnos.

Compartamos más, cara a cara, con quienes queremos y hagámosles saber cuánto los queremos y necesitamos.

¡Mucho éxito en esta nueva etapa!

Para más información visita: www.caroljacusiel.cl