Revuelta social

¿Cómo puede ser que el comportamiento haya bajado tanto en la escala evolutiva que las personas pueden arrasar con los otros y con las cosas como si fueran dueños del mundo?

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Por Carol Jacusiel

En estos días de revuelta y agitación social, en que prima la falta de respeto y los límites se han perdido, las personas se sienten con el derecho de pasar por encima de quien sea.

Hay una máxima que se ha recordado siempre: “mis derechos llegan hasta donde inician los de los demás”. Esto no prima hoy en día. Nos hemos convertido en unos primates, en bárbaros que pueden hacer lo que quieren y lo que los instintos dictan.

Si lo comparamos con la evolución de las personas, los bebés y los niños no manejan sus impulsos y deben ser guiados por los padres o quienes los crían para lograr evolucionar y madurar. A medida que los niños crecen, no sólo se les enseña con respecto a los peligros, sino también a comportarse y a lograr que el manejo de impulsos sea adecuado para que su actuar, en los distintos grupos sociales en los que participan y además satisfaga sus necesidades, desde las más básicas, a las más complejas, de una forma que los convierta en personas integrales, con valores y deseos acordes a su desarrollo y metas.

¿Cómo puede ser que el comportamiento haya bajado tanto en la escala evolutiva que las personas pueden arrasar con los otros y con las cosas como si fueran dueños del mundo?

Las personas de más edad aprendimos que las autoridades se respetan. Y por autoridades no me refiero sólo a las que son formalmente presentadas por un país, como los policías o militares. Me refiero a los padres, profesores, un vendedor o quien tengamos de interlocutor en una interacción.

La juventud de hoy, la llamada Generación Z (nacidos entre el 1994 y el 2010) y parte de los Millennials (nacidos entre 1981 y 1993) no han internalizado lo que significa una autoridad y el respeto que se les debe a los otros. La culpa es nuestra. Se abrió mucho el espectro de lo aceptable y, me da la impresión de que, a muchos padres les da susto poner límites y ser estrictos cuando corresponde.

Si a una persona no le gusta una instrucción o una asignación de tarea en el trabajo, lo tira por la borda, lo desecha, sin pensar que siempre hay cosas que no nos gustan, que debemos aprender y que lo importante es que la balanza tenga un signo positivo para nosotros.

Volviendo a la agitación social, los saqueos y quemas descontroladas, hay que pensar que el daño producido ha sido terrible no sólo para los dueños de empresas, sino también para las personas que ahí trabajaban, para quienes ahí se abastecían o para quienes ahí vivían. Como siempre pasa, los más perjudicados son siempre aquellos por los cuales comenzaron las demandas ciudadanas. Estaban afectados entonces, pero hoy están aún más. La cesantía, recesión y la disminución en la calidad de vida nos afectará fuertemente y los recursos que deberán ser destinados a reconstruir, podrían haber sido usados para mejorar la vida de quienes están siendo afectados.

Como siempre espero sus comentarios a carol@jacusiel.cl