Se nos vino Marzo y a la rutina nuevamente

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Por Constanza Echeverría

Después de unas semanas sin horarios, preocupaciones y stress, hemos dicho adiós a las vacaciones para reencontrarnos con la realidad nuevamente, nos reincorporaremos a la rutina, al trabajo, a los estudios, en definitiva, a nuestros quehaceres habituales.

La vuelta a la rutina puede ser complicada, ya que supone un gran esfuerzo volver a retomar algunos hábitos cotidianos. Es posible que con el comienzo del curso, nos planteemos nuevos objetivos, e incluso cambiar alguno de nuestros hábitos con la finalidad de mejorar algún aspecto de nuestras vidas.

De pasar de una época de disfrute y relajo a la vuelta a la rutina requiere pasar por un tiempo de adaptación. Es ahí donde se pueden presenciar síntomas (dolores de cabeza, cansancio, falta de sueño, etc.), aunque ninguno será grave si tenemos paciencia y sabemos aceptarlos, debido a que al cabo de unos días, y una vez que estemos dentro de nuestras rutinas habituales, ni siquiera nos acordaremos de ellos.

Es posible que podemos estar también más irritables, ansiosos, inquietud, falta de interés y de concentración, todos ellos son síntomas del stress generado por un cambio en la vida nuestra, y en ese sentido, tanto el inicio y final de las vacaciones implican cambios a los que nuestra mente y organismo se tienen que adaptar.

Como en cualquier proceso de adaptación, hay personas que lo llevan mejor que otras. Las circunstancias personales pueden ser más o menos beneficiosas o protectoras en el sentido de darnos un mayor equilibrio emocional, personal o familiar. A su vez, la percepción que tengamos sobre la vuelta al trabajo hará más o menos fácil nuestra reincorporación.

La vuelta a los deberes es inevitable, sin embargo, podemos sobrellevarla de una mejor manera si somos proactivos y llevamos a cabo acciones que favorezcan a que sea menos violento el impacto de los síntomas de stress que tienen en nosotros en los primeros días.

Algunas de las recomendaciones que te pueden ayudar en este período de adaptación son:

– Planifica un tiempo para ti, que hayas vuelto a la rutina no quiere decir que no puedas darte unos minutos al día para hacer algo que disfrutes y te divierta. Se trata de que hagas actividades gratificantes a lo largo del año, y no sólo en las vacaciones.

– Anota en tu agenda un tiempo para hacer deporte, ya que esta es una buena forma de combatir físicamente los síntomas del stress. Además, puedes aprender o practicar algunas técnicas de relajación específica.

– Observa, escucha y analiza si es necesario cambiar tu dialogo interno. Si no paramos de pensar en que “acabó lo bueno”, “otra vez despertarse temprano”, “otra vez los tacos de la mañana”, etc., y nos quejamos constantemente de la mala suerte que tengo por volver a las obligaciones, es lógico que nos costará mucho habituarnos de nuevo a la rutina. Nos puede ser beneficioso recordarnos para qué y por qué sirve lo que hacemos; ser conscientes de que si estamos haciendo una u otra actividad es debido a que nosotros somos quiénes por alguna razón hemos decidido que así sea, de esta manera, tendremos una sensación mayor de control sobre nuestra vida y seremos capaces de ver nuestros deberes de una forma más positiva.

Constanza Echeverría O
Psicóloga Clínica
Terapeuta Sexual y de Parejas