Suerte versus Éxito

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Por Carol Jacusiel

Tradicionalmente se desea suerte a las personas para las distintas circunstancias a las que se enfrente. Si se da un examen, el deseo es suerte. Si se va a una entrevista, el deseo es suerte. Si se viaja, el deseo es suerte y podemos seguir ejemplificando.

Según Wikipedia, la suerte puede ser definida como el resultado positivo de un suceso poco probable. En cambio, el éxito, lo definen como una victoria o triunfo, el cumplimiento de una meta u objetivo y es lo opuesto a la frustración y/o fracaso.

Así, mirado desde la psicología positiva y la PNL, la palabra que debiéramos usar es EXITO. Es el motor del logro al que aspiramos. Si esperamos la buena suerte, las cosas no ocurren. Nosotros tenemos que esforzarnos y dar lo mejor de nosotros mismos para que nuestras metas se materialicen.

Cuantas personas hay por ahí que dicen “no… tuve mala suerte”. Las cosas no ocurren así nada más. Las cosas ocurren porque nos las proponemos, porque las queremos lograr. Y la satisfacción es mayor, aunque el resultado no sea positivo, si hemos dado todo para que se cumpla.

En ese caso, el fracaso, o la no ocurrencia positiva de lo trazado, es una enseñanza, que nos ayuda a ser mejores personas y a lograr superarnos cada vez más. Debe ser visto como una oportunidad. Hay culturas en que el fracaso es bien visto, es valorado y se incentiva a las personas a intentarlo una vez más o cambiar el rumbo para otra meta.

Por ejemplo, los niños que se acercan a cumplir un año, comienzan a dar sus primeros pasos. ¿Es cosa de suerte que lo logren y comiencen a caminar? ¿Si se caen, no los incentivamos a seguir tratando? No y no. Caminan porque es parte del desarrollo y todos esperamos el éxito de ese primer paso, como etapa para la meta que es caminar. Y los alentamos, aplaudimos, besamos, hasta que lo logran y son felices con el incentivo.

Los invito a cambiar de término, no necesitamos suerte, necesitamos éxito.

Para más información visita: www.caroljacusiel.cl