Susceptibilidades a flor de piel

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Imagen de Free-Photos en Pixabay

Por Carol Jacusiel

Las susceptibilidades están a flor de piel. Las personas están más sensibles y muchas veces no son capaces de controlar sus emociones y las acciones producto de ellas.

Esta semana, en Chile, vimos como personajes de la farándula tuvieron un lamentable altercado. Un hijo hirió a su padre por rebajarle la mesada y se encuentra prófugo de la justicia.

¿Qué tiempos estamos viviendo? Hay mucha delincuencia, agresiones, las personas se ponen ellas mismas en primer lugar para todo y exigen como si fueran las únicas personas en la faz de la tierra.

Realmente no hemos aprendido nada. No sabemos empatizar, ni ponernos por un segundo en el lugar de los otros. Las aglomeraciones y las disputas por un lugar para ser atendidos están a la orden del día, que si alguien llegó antes que otro, que si la persona es de la tercera edad, pero no tienen atención preferencial para ese segmento.

Y entonces ¿qué hacemos?

Las personas tienen que calmar los ánimos y tomar conciencia de que estamos atravesando tiempos difíciles. Ya atravesamos una larga cuarentena y el desconfinamiento hay que pensarlo como un pequeño paso, en que debemos aún cuidarnos mucho. Hay que pensar bien con quién y cómo reunirnos con otras personas, cuidándonos y pensando siempre que la otra persona tiene el virus y que nos tenemos que resguardar. Y esto no será corto en el tiempo, nos convertiremos todos en personas con un TOC (trastorno obsesivo compulsivo) de limpieza. Cómo olvidar el personaje de Jack Nicholson en Mejor Imposible.

Tendremos que lograr una paciencia más allá de la que pudiéramos haber tenido alguna vez. Habrá que acostumbrarse a hacer filas, espaciadas, para entrar a lugares que tendrán marcado el aforo máximo. Las autoridades de salud tendrán que fiscalizar los traslados en todos los medios de transporte. Cada uno de nosotros deberá mantener la distancia mínima con otras personas. Los eventos masivos no existirán por algún tiempo. Volveremos a las celebraciones íntimas y acotadas de acontecimientos importantes, como cumpleaños y matrimonios.

En fin, hay que respirar profundo, contar hasta diez y luego actuar. Espero sus comentarios a carol@jacusiel.cl