Terrorismo en la Araucanía

Las Fuerzas armadas, Gremios de camioneros, agricultores, sociedad civil y el títere de La Moneda deben ponerse los pantalones y unirse para frenar el avance de una guerra civil que hoy por hoy se ve como el desenlace inevitable en las regiones del sur de Chile.

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Imagen de Free-Photos en Pixabay

Por Andrés Figueroa Kocksch, Licenciado en Historia

El presidente Sebastián Piñera, reelecto por segunda vez en los comicios de diciembre 2017 prometió convertirse en la amenaza del crimen organizado y el terrorismo en la Araucanía. En esta región del sur de Chile, donde el empresario arrasó abrumadoramente, la realidad del día a día indica que su Gobierno más que imponer el orden y la paz se ha convertido en la inspiración para un proceso de organización, modernización y aumento de la aplicación y puesta en práctica de tácticas terroristas. Esto ha ido unido a la puesta en marcha de una manipulación de las conciencias de una gran masa de población que, de por sí, es proclive al marxismo y a querer atrincherarse al interior de sus núcleos de clase económica, social y étnica. Bases idiosincráticas de viejo cuño, que hoy son utilizadas por una guerrilla financiada desde el exterior, bajo el so pretexto de representar a las minorías mapuches frente a un circo de declaraciones, comandos jungla, llamados a la paz y al dialogo.  Improvisaciones que son tergiversadas y codificadas bajo el rótulo que, a la causa revolucionaria marxista, extranjera, organizada, anti Chile y narco le conviene, como lo es el de una “Represión sanguinaria y genocida contra los peñis del Wallmapu”.

Me siento orgullosamente solidario al pertenecer a una minoría acallada violentamente hoy afuera de la intendencia de la Araucanía, quiero seguir perteneciendo a ella y animándome a hablar cada vez que se puede, aunque lo que tenga que decir no sea popular. Es por ello que con la finalidad de desligarme de la sensación de “situación aislada” que el crimen organizado ha puesto sobre la conciencia de la población chilena de Santiago y demás regiones, considero indispensable la unión de las fuerzas logísticas del país con las Fuerzas Armadas y de orden, para evitar que el avance de los cientos de atentados de las últimas horas, a bodegas, casas patronales, sicariatos y asesinatos por montones, termine por conducir al país a la tragedia de una guerra civil o eventualmente al pronunciamiento autónomo y sin aviso de unas Fuerzas Armadas y de Orden en las calles del país. Unas Fuerzas Armadas y de Orden que, en su mayoría, poseen un discurso y temperamento que aún es favorable al ex presidente Augusto Pinochet. Hoy más que nunca existe la oportunidad de doblar la mano a la guerra, la metralla y garantizar un proceso de pacificación en el país por la vía constitucional. Es decisión de cada uno de quienes poseen vocería tomarla o dejarla. El reloj avanza y lleva consigo una bomba de tiempo que explotará si todos siguen en sus casas, sin hacer absolutamente nada.