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Bodycams: 5 características que definen el nuevo estándar de la seguridad privada chilena

A semanas de la entrada en vigencia de la Ley 21.659, las cámaras corporales se consolidan como una pieza central en la modernización de la seguridad privada, elevando los patrones de transparencia, evidencia y confiabilidad operativa.

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Con la entrada en vigencia de la Ley 21.659, la seguridad privada en Chile enfrenta un punto de inflexión. La obligatoriedad del uso de cámaras corporales por parte del personal operativo que porte armas no letales o dispositivos eléctricos de control, no solo introduce una nueva exigencia legal, sino que redefine el estándar tecnológico bajo el cual deberán operar las empresas del sector. La grabación de procedimientos deja de ser un respaldo opcional y pasa a convertirse en evidencia formal, con implicancias operativas, legales y reputacionales.

Este nuevo marco normativo exige que la tecnología esté a la altura del rol que cumple el guardia de seguridad en escenarios cada vez más complejos, donde la transparencia, la continuidad del servicio y la protección de la información son elementos críticos.

Características clave del nuevo equipamiento

Justamente a propósito de este contexto, desde Hytera, proveedor líder de tecnologías y soluciones de comunicación profesional a nivel mundial, comparten algunas de las características imprescindibles con las que deben contar las bodycams para su operación efectiva:

1. Evidencia audiovisual de buena calidad: el registro en alta definición, con audio sincronizado y geolocalización, se vuelve indispensable para respaldar procedimientos, resolver controversias y responder ante fiscalizaciones o procesos judiciales.

2. Confiabilidad para su uso en terreno: la actualidad exige dispositivos capaces de funcionar sin fallas en condiciones reales de uso. La resistencia certificada y el diseño orientado a la continuidad operativa son hoy factores decisivos en la elección del equipamiento.

3. Autonomía acorde a turnos exigentes: la cobertura completa de la jornada laboral es una condición básica. Las cámaras deben estar diseñadas para operar durante turnos prolongados, sin interrupciones ni manipulaciones que comprometan la integridad del registro.

4. Gestión segura de los registros: la discusión actual ya no se centra solo en grabar, sino en cómo se almacenan, protegen y administran los registros. Plataformas especializadas permiten asegurar cadena de custodia, control de accesos y resguardo de datos sensibles.

5. Funciones avanzadas para situaciones críticas: activaciones automáticas, botones de emergencia y capacidades de supervisión remota refuerzan la seguridad del personal y mejoran la capacidad de respuesta ante incidentes, un aspecto cada vez más valorado en la operación diaria.

Este cambio regulatorio confirma algo que conocemos desde hace años: en seguridad, la tecnología no puede fallar, explica Marcelo Silva, Channel Manager Sur Hytera en Chile, quien agrega que “nuestro origen está en la industria de misión crítica, desarrollando soluciones para fuerzas policiales y cuerpos de emergencia, donde los estándares son extremadamente exigentes y la confiabilidad es irrenunciable. Esa experiencia se construyó en escenarios de máxima criticidad y hoy la trasladamos a los usuarios comerciales, como la seguridad privada, con el mismo nivel de calidad y especialización”.

La Ley 21.659 marca así un antes y un después para el sector, impulsando una modernización tecnológica que va más allá del cumplimiento formal. El nuevo equipamiento de los guardias de seguridad privada deberá responder a estándares propios de industrias altamente reguladas, donde la evidencia, la trazabilidad y la confianza son pilares fundamentales para la operación.