Por Daniel Barba, Head of South LAC & Country Manager de Evertec en Chile.
“La confiabilidad es una propiedad fundamental de nuestra tecnología”, señala Jensen Huang, CEO de NVIDIA. En la industria de medios de pago, esta idea no es aspiracional ni retórica; es una condición estructural. Sin confianza, no hay escala; sin escala, no hay innovación sostenible.
Chile está entrando en una fase de convergencia que pocos países de la región están abordando con la misma simultaneidad y profundidad. A la implementación del Sistema de Finanzas Abiertas y al despliegue progresivo de múltiples adquirentes se suman hitos institucionales relevantes, como la reciente incorporación de nuevos actores bancarios al sistema y la evolución de infraestructuras críticas, entre ellas las cámaras de compensación, que fortalecen la base operativa del ecosistema. En definitiva, estos elementos están redefiniendo la forma en que el sistema financiero chileno opera, compite y construye confianza a escala.
La Ley Fintech creó y reguló el Sistema de Finanzas Abiertas (SFA) bajo el principio de intercambio de información con consentimiento del cliente, con gobernanza a cargo de la Comisión para el Mercado Financiero (CMF) la responsabilidad de su normativa y gobernanza. Su entrada en régimen gradual, prevista para julio 2026, marcará un antes y un después: ampliará el universo de actores habilitados para interoperar y consolidará un modelo de intercambio basado en estándares comunes, auditables y trazables.
El valor de Finanzas Abiertas va mucho más allá del acceso al dato. Se expresa en la capacidad de sostener ese intercambio en el tiempo con continuidad operacional, autenticación robusta, certificación, monitoreo, trazabilidad y tiempos de respuesta exigentes. Es definitiva, hablamos de infraestructura, seguridad y resiliencia.
En paralelo, el mercado de pagos en Chile entra en una etapa especialmente relevante, donde la diferenciación adquiere un rol estratégico. A partir de ahora, el desempeño del ecosistema se evaluará con mayor profundidad técnica, estándares más exigentes y altos niveles de transparencia. El 2026 no será un año de definiciones teóricas, sino de consolidación práctica.
La convergencia entre SFA y las nuevas dinámicas en aceptación de pagos, amplia de forma significativa los puntos de interacción entre grandes comercios, proveedores de servicios de pago, procesadores, emisores y marcas.
En un ecosistema más interconectado, los datos ganan valor estratégico y refuerzan la necesidad de operar sobre bases sólidas, confiables y bien coordinadas.
Esta dinámica ayuda a explicar por qué Chile se consolida como un mercado especialmente atractivo. En los últimos años, los pagos digitales han ganado terreno de forma sostenida, con una adopción amplia en los comercios y un uso intensivo por parte de los consumidores. Ese volumen importa. La infraestructura regulatoria solo “crea mercado” cuando se encuentra con hábito, escala y densidad de aceptación suficiente para justificar inversiones de largo plazo en tecnología y operación.
Mirando el año que comienza, 2026 se perfila en torno a cinco ejes estratégicos que, bien gestionados, pueden mantener a Chile como referente regional. Se trata de un período de oportunidades claras, donde la coordinación y la ejecución serán claves para seguir impulsando la innovación y fortalecer la resiliencia del ecosistema
- Primero, la industria deberá transitar del discurso de SFA a su ejecución operacional.
- Segundo, el consentimiento dejará de ser un checkbox legal para transformarse en una verdadera función de producto, con impacto directo en la experiencia del usuario.
- Tercero, los comercios y particularmente grandes comercios, avanzan en capacidades de aceptación de más de un adquirente (multiadquirencia) en una fase de consolidación competitiva, en la que el liderazgo estará determinado por niveles de servicio, robustez operativa y cumplimiento.
- Cuarto, la ciberseguridad y la continuidad operacional se consolidarán como estándares habilitantes para operar y crecer a escala, distinguiendo a los jugadores con capacidades de clase mundial.
- Quinto, el plazo de adecuación a la nueva normativa de datos personales, con vencimiento en diciembre de 2026, obligará a ordenar el año como una transición con hitos y entregables concretos.
Mi lectura es que Chile tiene una oportunidad clara de transformarse en el mercado donde la industria de pagos demuestre que es posible innovar a gran velocidad sin transar confianza. Pero eso exige un cambio de mentalidad, pasar de competir solo por lanzar lo nuevo a colaborar activamente en la construcción de un ecosistema robusto, interoperable y confiable.
¿El desafío? Coordinar un ecosistema completo, con una ejecución consistente y estándares elevados, que genere confianza tanto entre los actores del mercado como entre las personas que usan el sistema financiero a diario. Esa será la diferencia entre crecer rápido y crecer bien.
