Luego de uno de los desempeños más verticales de los últimos años, el mercado accionario chileno comenzó 2026 en un escenario más pausado. El fuerte impulso registrado en 2025 -con un retorno anual superior al 50%- dejó al índice en condiciones de sobrecompra extendidas, lo que anticipa una fase de ajuste técnico durante el primer trimestre.
De acuerdo con Jaime La Paz, analista de mercados de Zesty, este período debe entenderse como parte de un proceso natural tras un ciclo excepcionalmente alcista.
“Después de una subida tan intensa, lo razonable es ver movimientos laterales o retrocesos técnicos que permitan asimilar las ganancias previas. No necesariamente estamos ante un cambio de tendencia, sino ante una fase de consolidación saludable”, explica.
En este contexto, niveles en torno a los 11.000 puntos, e incluso eventuales retrocesos hacia 10.500-10.000 puntos, no deberían interpretarse como un deterioro estructural del mercado.
“Si el IPSA corrige hacia esos rangos, sería parte de una normalización técnica. El mercado necesita desacelerar para construir una base más sólida antes de intentar nuevos máximos”, agrega La Paz.
Oportunidades en acciones rezagadas
Si bien bancos y retail lideraron con fuerza el rally de 2025, existen empresas que no lograron consolidar una tendencia alcista sostenida. Entre ellas se encuentran actores como CMPC, CCU y Cencosud.
En el caso de CMPC, la estacionalidad y el riesgo de incendios han incidido en la percepción de riesgo. En CCU, cambios estructurales en los hábitos de consumo -como una menor ingesta de alcohol en generaciones jóvenes- han limitado su dinamismo. Cencosud, en tanto, no replicó el movimiento observado en otras firmas del retail, en un contexto de menor sorpresa en resultados, crecimiento más moderado y procesos de optimización internacional que afectaron su momento bursátil.
“Cuando el mercado entra en pausa, las acciones que vienen rezagadas suelen tener espacio para cerrar brechas. Ese rezago relativo puede transformarse en una oportunidad táctica durante una fase de consolidación del índice”, señala el analista.
Rotación sectorial y tipo de cambio
Otro factor relevante ha sido el tipo de cambio, cuyos niveles han favorecido especialmente a la banca y a empresas de consumo masivo. Sin embargo, considerando el escenario internacional, su sostenibilidad a lo largo del año es incierta, más aún considerando las variables inflacionarias actuales, como el precio del petróleo y tensiones geopolíticas relacionadas, lo que podría modificar el liderazgo sectorial.
En paralelo, el repunte del consumo interno y el crecimiento del turismo de compras podrían favorecer al retail en determinados tramos del año. “El liderazgo sectorial podría rotar parcialmente. Si el consumo interno sigue fortaleciéndose, el retail podría ganar protagonismo relativo frente a la banca siempre y cuando los costos asociados a las variaciones y shocks en los precios del petróleo no se amplifiquen”, comenta La Paz.
Asimismo, no se descarta que las commodities entren en una fase de consolidación tras los movimientos relevantes registrados, lo que añadiría un componente adicional de ajuste y rotación dentro del mercado local.
En concreto, el primer trimestre de 2026 se perfila como un período de menor velocidad, orientado a consolidar niveles más que a marcar nuevos máximos. Este escenario no implicaría un deterioro estructural, sino una etapa de normalización que podría abrir oportunidades selectivas dentro del mercado accionario chileno.
