Durante años, el domingo fue sinónimo de pausa obligada: descanso, anticipación del lunes y, en muchos casos, desconexión social. Sin embargo, ese escenario está cambiando. Hoy, el cierre de semana comienza a reconfigurarse como un momento activo, donde la socialización se traslada a horarios más tempranos, en formatos más livianos y con un foco claro en la experiencia compartida.
A nivel global, esta transformación responde a un cambio más amplio en los hábitos de consumo y estilo de vida. Según el informe de IWSR, el 68% de los consumidores a nivel mundial prefiere instancias sociales más tempranas y moderadas, priorizando la calidad del encuentro por sobre la duración o intensidad. En la misma línea, se evidencia un crecimiento sostenido en la preferencia por bebidas de menor graduación alcohólica (low-ABV), especialmente en contextos diurnos y de socialización casual.
Chile no queda fuera de esta tendencia. En ciudades como Santiago, comienzan a consolidarse espacios y panoramas que reinterpretan el domingo como un momento social: sunsets, terrazas, rooftops y encuentros gastronómicos que invitan a reunirse antes, disfrutar más y cerrar la semana en un tono distinto.
En este nuevo escenario, el aperitivo encuentra un terreno fértil para expandirse. Preparaciones como el Aperol Spritz, de perfil ligero, refrescante y de menor graduación alcohólica, se integran de forma natural a este tipo de encuentros. Más que un protagonista, se posiciona como un facilitador del momento social: sunsets, reuniones con amigos y espacios donde el foco está en compartir.
En línea con esta tendencia, la tradición italiana del aperitivo cobra especial relevancia, donde reunirse y disfrutar en compañía es parte del ritual cotidiano. En ese contexto, el Aperol Spritz se prepara bajo la receta Perfect Serve; mitad espumante seco, mitad aperol y un toque de agua con gas, una fórmula simple que refleja ese espíritu y que hoy se adapta de forma natural a estos nuevos códigos de socialización.
En un contexto donde el bienestar, el equilibrio y la calidad del tiempo compartido ganan terreno, el domingo deja de ser el final de la semana para convertirse, cada vez más, en uno de sus mejores momentos.
