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Las cinco habilidades que marcarán la diferencia en el trabajo en la era de la IA

Las empresas se están quedando estancadas en la etapa de "piloto" con inteligencia artificial y la razón no es tecnológica. Pensamiento crítico, resolución de problemas, creatividad, adaptabilidad y comunicación aparecen como las competencias que definirán la adopción real de la IA hacia 2030, según las proyecciones del Foro Económico Mundial.

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La irrupción de la inteligencia artificial cambió las reglas del juego en el mundo corporativo. Prácticamente todas las empresas dicen hoy estar «trabajando en IA», pero muchas se quedan estancadas en la etapa de piloto sin ver resultados tangibles. La brecha que explica ese estancamiento ya no es tecnológica, sino profundamente humana: tiene que ver con el criterio de las personas que usan la herramienta.

El Foro Económico Mundial ha sido enfático en proyectar cuáles serán las habilidades más demandadas hacia 2030, y el listado no está encabezado por competencias técnicas. En las cumbres internacionales del sector ATD, de la Association for Talent Development, o el ASU GSV Summit organizado por la Universidad de Arizona, la discusión se movió en la misma dirección de la implementación de software hacia la medición de indicadores de aprendizaje asociados a habilidades.

Mauricio Peñafiel, cofundador y CEO de Lifebox, explica que esta visión está alineada con lo que ocurre en las potencias globales. «En los últimos tres años viajando a Estados Unidos y participando en cumbres referentes como ATD (Association for Talent Development) y ASU GSV Summit (organizado por la Universidad de Arizona), hemos visto una tendencia clara: los CEO de empresas globales ya no solo miran la implementación de software. Hoy están midiendo indicadores de aprendizaje asociados a skills para asegurarse de que sus equipos evolucionen. Entienden que si su gente no desarrolla criterio humano, la empresa pierde competitividad y capacidad de adaptación ante las nuevas demandas del mercado», señala.

Las cinco habilidades para el 2030

El Foro Económico Mundial (WEF) ha sido enfático en proyectar cuáles serán las habilidades del futuro para el 2030. En sintonía con esto, y a partir de su experiencia con empresas de retail, servicios financieros, salud y tecnología, Lifebox ha identificado cinco competencias no técnicas que marcarán la diferencia para trabajar junto a la IA:

Pensamiento crítico: Evaluar con criterio la información y los resultados que entrega una herramienta de IA, en lugar de aceptarlos sin cuestionarlos.

Resolución de problemas: Identificar con precisión qué problema se quiere resolver antes de recurrir a una herramienta, no después.

Creatividad: Usar la IA como apoyo para generar y desarrollar ideas, no como reemplazo del pensamiento original.

Adaptabilidad: Aprender y desaprender procesos de trabajo frente a cambios tecnológicos que ya no son ocasionales, sino constantes.

Comunicación: Explicar, colaborar y transmitir ideas con claridad en equipos donde personas e IA trabajan de forma conjunta.

«Cuando hablamos de IA, la primera reacción de las empresas suele ser buscar habilidades técnicas, pero lo que realmente se está revalorizando son las power skills. Hoy el paradigma cambió hacia ‘menos operación, más criterio’. La inteligencia artificial es muy buena generando opciones, pero no es buena decidiendo cuál de esas opciones tiene sentido en un contexto específico, ni identificando si el problema original era el correcto. Estas cinco habilidades son las que permiten usar la IA con visión de negocio en vez de en piloto automático», profundiza Peñafiel.

El desafío del liderazgo y la adopción

Con la irrupción de herramientas instantáneas, la carencia de estas habilidades se vuelve visible rápidamente: un equipo sin pensamiento crítico nota su falta la primera vez que publica un resultado de IA sin revisar.

Para que la IA pase de ser una simple herramienta a formar parte de la cultura organizacional, el rol del liderazgo debe transformarse. Identificar las brechas es solo el primer paso. «El error habitual en las gerencias es tratar estas habilidades como si fueran innatas. En realidad, se entrenan igual que una competencia técnica: requieren práctica deliberada y retroalimentación sobre cómo se aplican en el trabajo real, no en ejercicios genéricos», concluye Peñafiel.