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El eslabón perdido de la economía chilena: las empresas de tamaño intermedio que no estamos mirando

● Según el informe elaborado por Endeavor Research Chile con el apoyo de Banco Bci, este segmento presenta la menor tasa de acceso a instrumentos de fomento, lo que impide que puedan seguir escalando. Frente a esta realidad, el análisis propone una hoja de ruta para abordar las brechas identificadas.

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Una empresa chilena cuyas ventas superan las 100.000 UF anuales deja de ser considerada mediana por el Estado. Con ello, puede perder acceso a beneficios tributarios, garantías y programas de apoyo asociados a su tamaño, pese a que todavía enfrenta desafíos de financiamiento, productividad y competitividad propios de empresas en proceso de consolidación. Ese quiebre quedó al descubierto en el estudio “La empresa mediana y la empresa de tamaño intermedio: medir, clasificar e impulsar”, elaborado por Endeavor Research Chile con el apoyo de Banco Bci.

El informe advierte que este segmento tiene un peso económico relevante. A modo de contexto, las pymes reúne el 93,8% de las empresas y el 46,8% del empleo formal, pero apenas el 11,7% de las ventas, según cifras de 2025 citadas en el análisis. Dentro de ese universo, las medianas registraron la menor tasa de acceso a instrumentos de fomento en las tres mediciones más recientes de la Encuesta Longitudinal de Empresas.

Entre las empresas de tamaño intermedio, categoría que el documento define con ventas entre 100.000 y un millón de UF, el 54,1% declaró haber perdido los beneficios tributarios del régimen pyme al superar el umbral y el 78% identificó la regulación laboral como una barrera para su desarrollo, siendo la más mencionada del grupo. Pese a estas dificultades, la respuesta más frecuente frente al cambio de categoría fue no adoptar medidas específicas, mientras que el 59% de los negocios consultados no ha medido su impacto económico. En cambio, en el caso de compañías medianas, el 45% asegura como principal obstáculo el financiamiento.

El diagnóstico también identificó brechas en el diseño de la oferta pública de apoyo empresarial, orientada en buena medida a empresas muy pequeñas o a corporaciones ya consolidadas. Incluso la Ley I+D, que no establece restricciones de acceso según tamaño, concentró cerca del 90% de los montos certificados en 2024 en grandes empresas. De esta manera, las entidades intermedias enfrentan una doble dificultad: superan los límites de ventas de determinados instrumentos de fomento, pero aún no cuentan necesariamente con las capacidades y recursos de las grandes corporaciones.

“Nuestra economía necesita que más emprendimientos logren crecer, consolidarse y competir a mayor escala, sin embargo, este estudio evidencia que nuestra clasificación empresarial no siempre refleja las capacidades ni los desafíos reales de quienes enfrentan esta transición. La problemática no es sólo dónde se fija el umbral de ventas, sino qué ocurre cuando una empresa lo supera y deja de acceder a determinados instrumentos de apoyo. Por eso creemos que avanzar hacia una clasificación más acorde con la realidad productiva, acompañada de mecanismos de transición gradual y políticas basadas en evidencia, es clave para fortalecer una capa media más competitiva, capaz de generar empleo de calidad, impulsar la productividad y contribuir al crecimiento económico del país”, aseguró Andrés Alvarado, director de Endeavor Research Chile.

“Las empresas medianas son hoy una cadena fundamental, ya que permiten conectar a las grandes compañías con el desarrollo de sus proveedores y con el tejido productivo del país. Por eso es crucial poner el foco en sus desafíos. Estas empresas tienen un enorme valor para desarrollar talento, impulsar innovación y fortalecer cadenas de suministro, pero necesitan un ecosistema que las acompañe en su proceso de escalamiento. Desde el sector privado, y en conjunto con el sector público, podemos contribuir a generar esas condiciones. Es lo que buscamos al levantar este estudio junto a Endeavor; dar mayor relevancia, como país, a un segmento que es estratégico para el crecimiento económico y el desarrollo de Chile”, señala Sebastián Castro, gerente de Asuntos Públicos y Ecosistema de Banco Bci.

Experiencias internacionales

En Chile, la clasificación actual rige desde la entrada en vigencia del Estatuto Pyme en 2010 y sus principales umbrales de ventas se han mantenido sin modificaciones desde entonces. En contraste, distintas economías han avanzado en el reconocimiento de segmentos que se encuentran entre las pymes tradicionales y las grandes corporaciones.

Frente a esta realidad, Endeavor propone una hoja de ruta en tres etapas para abordar las brechas identificadas. Elaborada junto a un panel de nueve expertos del sector público, banca, academia y emprendimiento, la propuesta sugiere profundizar el diagnóstico mediante el acceso y análisis de información del Servicio de Impuestos Internos (SII) y otras bases de datos; avanzar en la visibilización y representación de estas empresas y, finalmente, impulsar políticas que consideren una transición gradual entre categorías, las particularidades de cada sector productivo y mecanismos de apoyo para fortalecer la madurez empresarial.

Durante el evento de lanzamiento del documento, el  subsecretario de Economía y Empresas de Menor Tamaño, Karlfranz Koehler, señaló: “Nos interesa que el dinero esté en el bolsillo de las pymes. Por eso lo más relevante es la simplificación regulatoria, reducir las barreras de entrada para que más empresas puedan formalizarse y abrir oportunidades de financiamiento, como lo último que hicimos con Corfo, donde destinamos 3 mil millones de pesos a través de Fogape para las empresas golpeadas por el alza del combustible. Tenemos la convicción de que, tras la reciente aprobación de la Ley de Reconstrucción, lograremos traspasar el ahorro institucional a la economía real y, por ende, a las pymes”.

“Hoy, más que nunca, el encadenamiento productivo es un valor muy potente que queremos seguir desarrollando. Sin encadenamiento no hay continuidad ni permanencia en un modelo productivo. Lograr que el beneficio baje de la gran empresa a la mediana y llegue al pequeño empresario resulta fundamental. Chile puede, si Chile cree y crea.”, agregó.

La investigación se enmarca en la discusión sobre la actualización del Estatuto Pyme y la revisión de los criterios de clasificación empresarial, una materia que podría abrir nuevas oportunidades para abordar las brechas identificadas.

Lee el estudio completo en www.endeavor.cl/research