Alameda de las Inmundicias

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Por Rafael Videla Eissmann.

Señor Director:

Como bofetada a nuestros ancestros y su cultura, la antigua Alameda de las Delicias es el reflejo del “nuevo Chile”: Un mugrerío en el sentido más amplio de la palabra. Se trata de la fiel imagen de la así denominada “cultura latinoamericana” que hoy pulula en nuestra antaño querida ciudad. Pues, ¿dónde está la vida de niños, de familias, de hombres y mujeres en Santiago? Ha desaparecido para los chilenos. Hoy es una alcantarilla de delincuentes, traficantes, prostitutas, comunistas y de los “todes”.

La Alameda es hoy el centro neurálgico de la suciedad, el feísmo y la pestilencia, antítesis del sueño de Bernardo O’Higgins y de Benjamín Vicuña Mackenna y, por ende, de nuestra sociedad –y la razón de la destrucción sistemática de los monumentos y obras de nuestra historia–.

La Alameda de las Inmundicias es uno de los ejemplos de aquello que los agentes destructores de nuestra nación han denominado el “nuevo Chile”.