Así es IKEA, la reconocida compañía sueca de muebles y decoración que aterriza en Chile en junio y que democratizó el diseño

Nacida en Suecia hace más de 75 años, la compañía hoy cuenta con más de 450 tiendas en todo el mundo. Más allá de su crecimiento, su esencia y valores se mantienen intactos, orientados desde el primer día a una misma visión: crear un mejor día a día para la mayoría de las personas.

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El debut de IKEA en Chile tiene a muchos expectantes, ya que de su mano llegarán muebles y productos para el hogar que destacan por su diseño, funcionalidad, buen precio, calidad y sostenibilidad.

La firma de origen sueco, con más de 75 años de trayectoria, basa su propuesta en la democratización del diseño, a través del impulso de una visión inspiradora que se mantiene intacta: crear un mejor día a día para la mayoría de las personas, es decir, los clientes, los colaboradores y la comunidad.

Esta propuesta ha llevado a IKEA a contar con más de 450 tiendas en 63 mercados, a los que próximamente se sumará Sudamérica con la apertura de las dos primeras tiendas de la compañía en el país: en junio será el turno de Open Kennedy en Las Condes, junto a la inauguración de la tienda online con cobertura a todo Chile continental, y durante el segundo semestre, el de Mallplaza Oeste en Cerrillos. De ese modo, la compañía sigue avanzando con su objetivo de mejorar la calidad de vida de más personas en todo el mundo.

Y detrás de todo éxito, hay una gran historia, que en este caso se remonta a Ingvar Kamprad, el visionario fundador de la firma. Nacido en la provincia sueca de Småland en la década de 1920, se crió en un entorno desafiante en el que los recursos escaseaban, con una naturaleza escarpada y pedregosa. “Esto fomentó un espíritu innovador y de esfuerzo, y formó personas pragmáticas y conscientes de los recursos. Esa cultura tan propia del lugar es la inspiración de cómo se hacen las cosas en IKEA y se mantiene hasta hoy entre los más de 225 mil colaboradores a nivel global, un equipo que vive valores como la unión; el cuidado de las personas y el planeta; la consciencia de costos; la sencillez y el liderar con el ejemplo”, explica Marita Marante, gerente de Operaciones y Experiencia de Clientes de IKEA Chile, Perú y Colombia.

Fue así como Ingvar Kamprad ideó un negocio que inicialmente vendía marcos de fotos y billeteras a través de un catálogo por correo, y que rápidamente evolucionó sumando otros productos como sillones, mesas y estantes, todos a precios accesibles.

Al poco tiempo, y para que sus clientes pudieran mirar y probar los productos, el fundador instaló una sala de exposición en lo que sería la primera tienda de la compañía en la ciudad de Älmhult. Ese hito marcó la conceptualización de uno de los aspectos diferenciadores de la experiencia IKEA: el ‘touch and feel’, que permite tocar y sentir el producto, sentarse en un sofá, apoyar la cabeza sobre una almohada, para que cada consumidor esté seguro de su compra. “La herencia de Ingvar es lo que inspira a cada uno de los colaboradores de IKEA y permite que la experiencia de compra sea la misma en todas las tiendas, en cualquier parte del mundo”, destaca Marante. Es así como las tiendas de la compañía cuentan con un formato similar, centrado en tres áreas: un showroom donde se exhiben los productos, un área de accesorios para el hogar y un restaurante donde prevalecen los productos de origen sueco y el concepto de alimentación saludable.

Diseño democrático

“¿Por qué los productos bonitos solo se hacen para pocas personas? Debe ser posible ofrecer un buen diseño y con funcionalidad, a bajos precios”. Esta es una de las tantas citas de Ingvar Kamprad, que explica los fundamentos de la compañía y que sienta las bases del “diseño democrático”.

El concepto impulsado por la firma busca mejorar el día a día de las personas en base a productos que los hagan sentirse cómodos y felices en sus hogares. Es justamente por eso que IKEA no se define solo como una compañía que vende muebles o artículos para el hogar, sino como una marca compuesta por muchas compañías y muchas personas que comparten su pasión por el hogar y una visión inspiradora, y que ofrece un amplio surtido de productos bien diseñados y accesibles para la mayoría de las personas.

Han pasado los años y, aunque el pequeño emprendimiento se ha convertido en una firma global con más de 9.500 productos y 775 millones de visitas a sus tiendas en 2021, los valores y el concepto detrás de IKEA se mantienen inalterables: entregar soluciones de diseño que conviertan espacios en hogares funcionales, que cambien con sus dueños y se adapten a sus necesidades.

“Somos solucionadores de problemas, innovadores, creativos y con sentido común. Estamos constantemente tratando de encontrar mejores formas de hacer las cosas y sacar lo mejor de nosotros mismos y para los demás”, acota Marita Marante. De esta forma, han podido crear un cambio positivo no solo para los clientes sino también para la sociedad, gracias a su compromiso con las personas y el planeta. En materia medioambiental: “ponemos la sostenibilidad en el centro de nuestro negocio, diseñando productos que permiten a las personas llevar una vida más amigable con el medioambiente, por ejemplo, con grifos que reducen el consumo de agua, o utilizando materiales como algodón orgánico y madera certificada”, destaca.