Ciclistas remolcan un planeador usando solo energía humana

- Un pelotón de nueve ciclistas logró un hito mundial al tirar un avión planeador hasta su despegue, usando únicamente energía humana. Entre los atletas que participaron de este histórico reto, está el alemán Florian Lipowitz, podio y maillot blanco en el Tour de Francia 2025. - Para ello, los ciclistas debieron acelerar de forma coordinada, mantenida y conjunta hasta 54 km/h en una pista de 1.500 metros, generando suficiente fuerza para elevar al piloto y su avión en el aire sin motor ni remolque mecánico.

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Fotos: Predrag Vuckovic

Nuevamente, el deporte evidencia que solo el cielo es el límite- literal- cuando se trata de lograr hitos que hasta hace poco parecían imposibles. Este es el caso del Proyecto Pelotón Takeoff, cuyas imágenes han alucinado al mundo al mostrar a un grupo de nueve ciclistas de elite de Red Bull-BORA-hansgrohe, remolcar un avión planeador hasta su vuelo, propulsado únicamente por energía humana.

Para ello, los atletas debieron acelerar de forma conjunta y coordinada hasta 54 km/h durante 90 segundos en una pista de 1.500 metros, generando suficiente fuerza para elevar al piloto Andy Hediger y su avión en el aire sin motor ni remolque mecánico. Esta potencia es comparable a la que normalmente se ve en el sprint final para ganar una carrera del World Tour, como el Tour de Francia.

Dirigido por Dan Bigham, jefe de ingeniería de Red Bull-BORA-hansgrohe y medallista de plata olímpico, este proyecto demoró meses en idearse, coordinarse y ejecutarse; ya que debía combinar a la perfección la fisiología ciclista, la aerodinámica y la ingeniería aeronáutica. El primer obstáculo fue reemplazar la fuerza de motores o vehículos remolcadores por la humana, que introduce límites biológicos, variabilidad de la fuerza y sensibilidad al viento.

El desafío de ingeniería más complejo fue transferir la fuerza humana de forma segura y eficiente a una aeronave. Para ello, se desarrollaron arneses especiales que debía usar cada ciclista. El arnés debía proporcionar una fuerza sostenida de forma eficiente, evitar interferencias con las ruedas de la bicicleta, permitir que los deportistas frenaran con seguridad, mantener una tensión estable para el piloto y dar confianza para rendir a máxima intensidad.

Una vez conectados a la aeronave, los atletas se enfrentaron a un requisito físico preciso: acelerar rápidamente hasta la velocidad mínima requerida para volar (45 a 50 kilómetros por hora), pero permaneciendo sentados y perfectamente sincronizados para mantener la estabilidad del sistema. «Tienes que hacer exactamente el mismo esfuerzo que tu compañero en el grupo«, dijo Bigham, «porque tienes que equilibrar las fuerzas en una posición aerodinámica sentada y acurrucada mientras remolcas un avión.»

Finalmente, el orden de los ciclistas dentro del pelotón fue otro gran desafío que se determinó matemáticamente, no por instinto ni jerarquía. El coeficiente aerodinámico de resistencia y el perfil de potencia de cada piloto influían en su posición, creando una formación optimizada similar a una contrarreloj por equipos, esta vez con la complejidad añadida de remolcar un avión hasta el vuelo.

Los ciclistas que formaron parte de esta hazaña son: el alemán Florian Lipowitz (podio y  maillot blanco en el Tour de Francia 2025), el escocés Callum Thornley, el oriundo de Italia Davide Donati, el también germánico Nico Denz, Jordi Meeus de Bélgica, el deportista holandés Tim Van Dijke, Laurence Pithie de Nueva Zelanda, Gijs Schoonvelde de Países Bajos, y el deportista francés Adrien Boichis.

Tras varias pruebas, el proyecto se logró de forma exitosa, cambiando las reglas del juego, y demostrando cómo el deporte de élite puede funcionar como ingeniería aplicada. Al modelar a los atletas como unidades de potencia dinámicas dentro de un sistema mecánico mayor, el proyecto muestra cómo los datos, la aerodinámica y la fisiología humana pueden combinarse para superar limitaciones físicas del mundo real.