Sensaciones dispares ha encontrado el Gobierno de José Antonio Kast durante las últimas semanas. Mientras su “megarreforma” avanza a paso firme en el Congreso Nacional, este martes anunció su primer ajuste ministerial, marcando un récord a sólo 69 días de haberse instalado en La Moneda. Y pese a los agradecimientos y empatía expresados en su despedida hacia las ex ministras Mara Sedini y Trinidad Steinert, lo cierto es que las circunstancias hacían prever que el cambio era inminente.
Según un estudio de la consultora Simbiu, las reacciones en la red ante el cambio de Gabinete sumaron más de 1.3 millones de interacciones, con un marcado sesgo negativo (25.7%, frente a un 10.7% de referencias favorables), destacándose entre los comentarios negativos la presencia de emojis de risa y desaprobación, y la viralización de imágenes jocosas tipo “meme”.
Simbiu ha observado el desempeño digital (en redes sociales y medios de comunicación) de los titulares del Gabinete de José Antonio Kast desde su nombramiento a mediados de enero, contabilizando más de 96.000 alusiones directas a los secretarios de Estado, que generaron 23.9 millones de interacciones entre los internautas, período en el que la saliente ministra vocera de Gobierno, Mara Sedini, mantuvo el protagonismo, con un 27.8% de la presencia, junto a Jorge Quiroz (27.3%) y Trinidad Steinert (10.9%).
Errores comunicacionales y polémicas
La instalación del Gobierno en el ámbito comunicacional ha sido compleja. Según lo observado por Simbiu, el 30% de las interacciones en la conversación digital ha tenido una connotación negativa, frente a sólo un 8.4% favorable (el resto corresponde a referencias informativas). En este contexto, el desempeño de la ex vocera Mara Sedini estuvo marcado más por enredos queaciertos en sus intervenciones públicas, lo que elevó a un 39.3% su percepción negativa en el mundo digital, frente a un 8.1% positivo. Imprecisiones en datos como el valor del barril de petróleo en España, la polémica por el «Estado en quiebra», su «huida» por las escaleras de La Moneda ante las preguntas de la prensa, faltas de ortografía en comunicaciones oficiales, o el error por la condición judicial de Galvarino Apablaza terminaron por erosionar rápidamente su imagen pública como vocera, debiendo en varias ocasiones ser otros personeros del Gobierno quienes salieran posteriormente a aclarar o corregir la información entregada.
Por su parte, la ex ministra Trinidad Steinert, si bien contaba con un porcentaje menor de interacciones negativas en redes sociales y medios digitales (21.2% frente a un 5.8% positivo), tampoco logró prosperar en su rol como líder de una de las áreas más sensibles del Gobierno, como lo es la seguridad pública. Tuvo un comienzo difícil, marcado por la polémica salida de la subdirectora de Inteligencia de la PDI, Consuelo Peña -que se atribuyó a una solicitud directa de Steinert-, y el anuncio de recortes presupuestarios. Luego vinieron otras controversias que fueron impactando a su vez en su reputación digital, especialmente por las dificultades comunicacionales que evidenció en sus intervenciones públicas, que tuvieron su punto más álgido en su cuestionada exposición ante la Cámara de Diputados, tras la cual afirmó que no se esperaba la exigencia de contar con un plan concreto en materia de seguridad.
Oportunidad para los que llegan
El ajuste ministerial no se completa con «caras nuevas», sino que con el nombramiento de dos «biministros»: Claudio Alvarado, actual titular de Interior asumirá además la vocería de Gobierno tras la salida de Mara Sedini, mientras que el ministro de Transportes y Telecomunicaciones, Louis de Grange, sumó a su haber la cartera de Obras Públicas, para así dar paso a que Martín Arrau reemplace a Trinidad Steinert en el ministerio de Seguridad.
Alvarado, quien según el Presidente está llamado a encarnar un cambio en «la forma y el fondo» de las comunicaciones hacia la ciudadanía, hasta ahora ha mantenido un bajo perfil en presencia digital, con un porcentaje mayoritariamente neutral (83.6%). A su vez, Martín Arrau figura con un 2.3% de las referencias digitales desde la instalación del Gobierno, siendo uno de los pocos casos de ministros con una interacción positiva mayor a la negativa (13.8% frente a 7.1% desfavorable). Según Leonardo Hernández, gerente de Comunicaciones de Simbiu, “esto representa un escenario óptimo, ya que ambos asumirán carteras de gran exposición mediática y vienen sin grandes polémicas a su haber, con lo que tienen un punto de partida despejado para ejecutar la mejora que busca el Presidente al menos en términos de comunicación, y cuyos resultados se irán viendo en medios y redes de acuerdo al desempeño que presenten a corto plazo”.
Otros posibles flancos comunicacionales
Según consignó Simbiu, la mayoría de las ministras y ministros registran una presencia digital con un porcentaje superior en interacciones negativas frente a las positivas. Entre los posibles flancos que se observan para el Gobierno destaca el caso de la titular de Ciencias, Ximena Lincolao, quien incluso supera a Mara Sedini en presencia desfavorable, con un 40.4% frente a sólo un 6.2% positivo. Durante su gestión se ha visto enfrentada a controversias como el ataque por parte de estudiantes que sufrió durante su exposición en la Universidad Austral de Valdivia, cuestionamientos por su declaración de patrimonio, la renuncia del subsecretario Rafael Araos -por diferencias con la ministra-, sus reuniones con empresas de tecnología sin declarar debidamente por Ley del Lobby, reclamos de funcionarios por su modo de trabajo, viajes al extranjero sin presentarse al Congreso, y recortes de presupuesto, son algunas de las controversias que evidencian un impacto en su reputación digital.
En la misma línea se vislumbra la huella reputacional del ministro de Hacienda, Jorge Quiroz, quien asumió un rol protagónico desde el inicio de la administración de José Antonio Kast para llevar adelante su proyecto más ambicioso con la “Ley de Reconstrucción” o “megarreforma”, y ser junto a Mara Sedini la cara visible de los anuncios más impopulares, como el alza de los combustibles y los recortes presupuestarios en todos los ministerios. Quiroz tiene una presencia de 27.3% del total de los secretarios de Estado, con una tajada de 32.5% de interacciones negativas, frente a un 5.3% favorable. Hasta ahora, sin embargo, se le ha observado cómodo en su rol de ejecutor de las medidas más criticadas, e impasible ante las críticas.
Por otra parte, los ministros con mayor porcentaje favorable en su huella digital son el titular de Minería y Energía, Daniel Mas (21.5% frente a un 10.1% negativo) y el canciller Francisco Pérez Mackenna (20.3% positivo frente a un 7.6% desfavorable).
