Ir al gimnasio varias veces por semana suele asociarse con un estilo de vida saludable. Sin embargo, especialistas advierten que existe una conducta cada vez más frecuente que puede reducir parte de los beneficios del ejercicio: el llamado «sedentarismo oculto».
Se trata de personas que cumplen con sus entrenamientos, pero que pasan la mayor parte del día sentadas trabajando, estudiando o frente a dispositivos electrónicos. Aunque logran completar una rutina de ejercicio diaria, el tiempo prolongado de inactividad durante el resto de la jornada continúa representando un riesgo para la salud.
“Existe la creencia de que una hora de entrenamiento compensa automáticamente todo el tiempo que pasamos sentados, pero no es así. El ejercicio es fundamental, pero también lo es mantenerse activo durante el día. Pasar muchas horas sin movimiento puede afectar la circulación, el gasto energético, la salud muscular y metabólica”, explica Jorge Pizarro, gerente técnico de Smart Fit Chile.
Según la Organización Mundial de la Salud, el sedentarismo es uno de los principales factores de riesgo de mortalidad a nivel global y se asocia a más de 3 millones de muertes cada año. Diversos estudios han asociado los periodos prolongados de sedentarismo con un mayor riesgo de enfermedades cardiovasculares, diabetes tipo 2, dolores musculoesqueléticos y alteraciones metabólicas. Esto ocurre porque el cuerpo está diseñado para moverse constantemente, y no para permanecer inmóvil durante largas jornadas.
El fenómeno se ha vuelto especialmente común entre quienes trabajan en oficinas, realizan teletrabajo o estudian de manera remota. En estos casos, no es extraño permanecer sentado más de ocho horas diarias, incluso cuando se cumple con una rutina de entrenamiento antes o después de la jornada.
Una rutina simple para romper el sedentarismo
Para quienes pasan muchas horas sentados, el experto de Smart Fit recomienda realizar una pausa activa de tres a cinco minutos cada dos o tres horas, lo que se conoce como “snacks” de actividad física, incorporando ejercicios como:
- 10 sentadillas con peso corporal.
- 10 elevaciones de talones.
- 30 segundos de plancha.
- Movilidad de hombros y columna.
- Una caminata breve por la oficina o el hogar.
«Las pausas activas no reemplazan el entrenamiento, pero sí ayudan a mantener el cuerpo en movimiento y disminuir los efectos de una jornada excesivamente sedentaria. La salud no depende únicamente de la hora que dedicamos al gimnasio, sino también de cómo nos movemos durante el resto del día. Sin embargo, realizar estos snacks o hábitos siempre será mejor que no hacer absolutamente nada», concluye el experto.
En línea con esta necesidad de fomentar el movimiento más allá del entrenamiento tradicional, Smart Fit ofrece a sus alumnos herramientas complementarias como evaluaciones físicas, programas personalizados y una aplicación móvil con rutinas, seguimiento de progreso y recomendaciones que ayudan a incorporar hábitos activos en la vida cotidiana. “El objetivo es que las personas no solo entrenen algunas horas a la semana, sino que mantengan un estilo de vida más activo de forma integral”, indican.
