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La ciencia lo confirma: una madre puede pasar hasta diez años durmiendo mal

● Nuevas investigaciones confirman que la calidad del sueño materno se ve afectada durante toda la primera década de vida de los hijos. En Chile, el país que peor duerme de Latinoamérica, la deuda es aún mayor.

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Para las mamás, dormir plácidamente toda la noche dejó de ser rutina el día que nació su primer hijo. Y aunque todas saben que los primeros meses son los más duros, la ciencia acaba de revelar algo que pocas esperaban: el problema dura mucho más de lo que cualquiera pensaba. Una de cada cinco mujeres en Chile dice que nunca duerme bien. Y si tiene hijos, eso puede extenderse por una década entera.

Así lo reveló un estudio publicado en 2025 por la Facultad de Medicina de la Universidad de la República, Uruguay realizado con 1.189 madres. ¿El resultado? La calidad del sueño fue mala en todas las madres, sin importar si el hijo tenía dos años o nueve. Hubo una pequeña mejora hacia los tres años, pero volvió a empeorar a los cuatro y cinco. La recuperación real recién apareció cerca de los ocho a diez años.

Y eso no es todo. Un estudio de The Lancet -una de las revistas médicas semanales más antiguas, prestigiosas e influyentes del mundo- publicado en marzo del año pasado, con datos reales de wearables de 2.540 mujeres, confirmó que los déficits de sueño persisten al menos año y medio después del parto. La revista Sleep -parte de la Sociedad de Investigación del Sueño y la principal revista revisada por pares en el campo del sueño y la ciencia circadiana- va más lejos todavía: hasta el 80% de las mujeres experimenta sueño interrumpido durante el período perinatal, pero que esta alteración ha sido históricamente aceptada como «parte de ser mamá», en lugar de tratarse como lo que realmente es: un problema de salud pública.

«El cuerpo de una madre carga con una deuda de sueño acumulada durante años, y eso tiene consecuencias físicas muy concretas: tensión muscular crónica, mayor sensibilidad al dolor, fatiga que no cede y un sistema nervioso que nunca logra desactivarse del todo», explica Juan Raúl Bravo, especialista en medicina del sueño de Kinegun. «Lo que nos dice la ciencia hoy es que el sueño fragmentado no es solo un problema de horas, sino de calidad de recuperación”, añade.

Los datos de la primera semana tras el parto son los más duros. Según el congreso SLEEP 2025 -el encuentro científico más importante del mundo en esta materia-, las madres duermen en promedio solo 4,4 horas diarias esa semana, frente a las 7,8 horas que dormían antes del embarazo. Casi un tercio llegó a pasar más de 24 horas seguidas sin dormir.

En Chile, este panorama se agrava todavía más. El Worldviews Survey 2025, que encuestó a casi 35.000 personas en 39 países, ubicó a nuestro país en el penúltimo lugar del ranking global de calidad de sueño: solo el 44% de los chilenos declara dormir bien con frecuencia, versus el 62% del promedio mundial. Somos el país que peor duerme en toda Latinoamérica, y dentro de ese escenario, las mujeres tienen el peor escenario: el 21% declara que nunca logra un sueño reparador, frente al 15% de los hombres.

Este Día de la Madre, regala lo que de verdad necesita

Este Día de la Madre, la invitación es a salirse del libreto de las flores y el desayuno en cama, y regalar algo que dure más de tres días: descanso real, respaldado por tecnología.

El Omniring es un anillo inteligente de monitoreo biométrico continuo que registra en tiempo real la calidad del sueño, la frecuencia cardíaca, los niveles de oxígeno en sangre y las variaciones de estrés a lo largo del día y la noche.

El Zleep es un dispositivo de electroestimulación diseñado para activar el sistema nervioso parasimpático, el responsable del estado de calma y recuperación del organismo. Mediante impulsos eléctricos de baja frecuencia aplicados en zonas específicas, ayuda al cuerpo a soltar la tensión acumulada y facilita la transición hacia un sueño más profundo y reparador, especialmente en personas que llegan a la noche con el sistema nervioso todavía en modo alerta después de un día exigente, o de diez años exigentes.

«Para quienes llevan años durmiendo mal sin saberlo o sin herramientas para abordarlo, tener tecnología que mida y apoye esa recuperación puede marcar una diferencia real», agrega el especialista. «Entender qué le pasa al cuerpo mientras duerme, y ayudarlo a recuperarse de forma activa, es hoy parte fundamental del autocuidado”, finaliza Bravo.