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No es solo el frío: los cuatro errores que hacen más difícil entrenar durante el invierno

Especialista de Smart Fit explica por qué improvisar la rutina, exigir demasiado al cuerpo o enfocarse solo en los resultados físicos puede terminar alejando a muchas personas del gimnasio en la época más fría del año.

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Las bajas temperaturas, los días más cortos y los cambios de rutina hacen que el invierno sea una de las épocas más difíciles para mantener la constancia en el gimnasio. Sin embargo, según Jorge Pizarro, gerente técnico de Smart Fit Chile, el clima no suele ser el principal motivo del abandono.

«Muchas veces el problema está en cómo enfrentamos el entrenamiento. Tener expectativas poco realistas o intentar avanzar demasiado rápido puede generar frustración y hacer que las personas abandonen antes de convertir el ejercicio en un hábito», explica.

1.  Pensar solo en el cambio físico

Cuando el único objetivo es verse diferente frente al espejo, cualquier demora en los resultados puede convertirse en una razón para abandonar. Sin embargo, durante el invierno existen otros beneficios que aparecen mucho antes.

«Mejorar la energía, dormir mejor, reducir el estrés o sentirse con más ánimo son cambios que muchas personas perciben rápidamente y que ayudan a mantener el hábito durante todo el año», señala Jorge Pizarro.

2. Querer recuperar el tiempo perdido

Después de una gripe o de varios días sin ir al gimnasio, muchas personas sienten que deben compensar todo en una sola sesión. El resultado suele ser el contrario: fatiga, molestias o lesiones que terminan alejándolas nuevamente del entrenamiento.

«Lo recomendable es retomar de forma gradual. El cuerpo necesita readaptarse y no sirve de nada exigirlo al máximo desde el primer día», señala el especialista.

3. Creer que cada entrenamiento debe mostrar un avance

El invierno también puede afectar la energía y el rendimiento. Esperar levantar más peso o rendir mejor en cada sesión genera frustración cuando eso no ocurre.

«El progreso no se construye de un entrenamiento a otro. Lo importante es confiar en el proceso y entender que los resultados llegan gracias a la constancia a mediano y largo plazo», afirma Pizarro.

4.  Entrenar sin un plan y depender solo de la motivación

En invierno es común cambiar los horarios, faltar algunos días por el frío o simplemente perder la rutina. Cuando eso ocurre y no existe una planificación, volver a entrenar se vuelve cada vez más difícil.

«Contar con un programa de entrenamiento o con la guía de un profesional permite adaptar la rutina, avanzar de forma progresiva y mantener la constancia incluso durante los meses más fríos», concluye el experto.

Desde Smart Fit enfatizan que mantener expectativas realistas, seguir una planificación y enfocarse en el bienestar integral son claves para no abandonar la actividad física durante los meses más fríos y convertir el entrenamiento en un hábito sostenible.