OpenAI, una de las compañías más influyentes en el desarrollo de inteligencia artificial a nivel mundial, enfrenta un complejo escenario financiero que pone en duda la sostenibilidad de su modelo de negocio en los próximos años. De acuerdo con un análisis publicado recientemente, la empresa se encuentra en números rojos y las proyecciones hacia 2027 no resultan alentadoras.
Un informe externo de 2025 reveló que OpenAI proyectaba gastos cercanos a los 8 mil millones de dólares, cifra que podría incrementarse de manera significativa en los años siguientes, alcanzando los 40 mil millones hacia 2028. La compañía ha anunciado planes de inversión por 1,5 billones de dólares en infraestructura de centros de datos, con la expectativa de lograr rentabilidad recién en 2030. Sin embargo, analistas advierten que incluso cumpliendo con estas metas, la organización deberá enfrentar un abismo financiero difícil de superar.
“Incluso las compañías más grandes y reconocidas, como OpenAI, pueden enfrentar crisis como ésta. Cuando una organización se expande de manera acelerada y busca sostener un liderazgo en un mercado tan competitivo como el de la inteligencia artificial, se expone a riesgos que van más allá de la capacidad técnica”, explica Carlos Uribe, Subgerente Innovación Empresarial de Zenta Group, aceleradora tecnológica especializada en consultoría de tecnologías de la información.
La consultora Bain & Company ya había alertado en 2025 sobre problemas de rentabilidad en la industria de la inteligencia artificial, estimando pérdidas de al menos 800 millones de dólares. En el caso de OpenAI, el desafío principal radica en transformar su rápido crecimiento en ingresos sostenibles. Aunque millones de usuarios utilizan diariamente herramientas como ChatGPT, una gran parte lo hace bajo modalidades gratuitas, lo que limita la capacidad de la empresa para cubrir los elevados costos de operación.
“La presión por innovar constantemente, la necesidad de escalar infraestructura a gran velocidad y la dependencia de un modelo de negocio que aún está en proceso de validación hacen que los sistemas puedan mostrar vulnerabilidades. En este contexto, no se trata únicamente de errores tecnológicos, sino de la dificultad de alinear estrategia, inversión y sostenibilidad en un entorno que cambia día a día”, agrega Uribe.
A este panorama se suma la creciente competencia de otras compañías tecnológicas que desarrollan modelos similares, presionando aún más los márgenes de rentabilidad y dificultando la fidelización de clientes dispuestos a pagar por estos servicios. El análisis del New York Times advierte que la sobreestimación de la rentabilidad de la inteligencia artificial ha generado expectativas poco realistas, y que la industria en general enfrenta un proceso de ajuste para equilibrar innovación con sostenibilidad económica.
Por su parte, Daniel Zuleta, Ingeniero Civil Electrónico y CEO & Founder de dParadig, compañía especializada en resiliencia operativa y continuidad de sistemas digitales, sostiene que las grandes empresas operan sistemas extremadamente complejos y en constante cambio. La alta velocidad de innovación introduce riesgos, ya que se reemplazan componentes aún no probados en producción real. Además, los sistemas se diseñan para una carga estimada y, cuando la demanda la supera, el rendimiento se degrada.
En este contexto, OpenAI deberá replantear sus estrategias comerciales y de monetización si busca mantener su liderazgo en el mercado y garantizar su viabilidad en el largo plazo. La situación actual refleja un momento decisivo para la compañía y para toda la industria de la inteligencia artificial, que se enfrenta al reto de demostrar que su impacto tecnológico puede traducirse en modelos de negocio sólidos y rentables.
