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Se acerca la temporada de matrimonios: por qué agosto es el mes esencial para encargar la joyería nupcial a medida

- Desde la asesoría inicial hasta el grabado, elaborar argollas a medida requiere hasta seis semanas para hacerlas con calma y ajustar todos los detalles. Expertos destacan la organización previa para garantizar la ergonomía y comodidad del anillo.

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Se acerca la primavera y, con esto, miles de parejas en Chile comienzan la cuenta regresiva para celebrar su matrimonio. Esta es la temporada alta de bodas en el país, un periodo donde la organización requiere precisión en cada detalle. En este contexto, expertos en alta joyería advierten sobre un aspecto crítico que suele postergarse: la elección y confección de las argollas de matrimonio y su ajuste posterior, un proceso que idealmente debe iniciarse con antelación.

Al momento de buscar las argollas de matrimonio, las parejas se encuentran con un mercado que va desde piezas estandarizadas hasta alternativas de joyería personalizada. Sin embargo, más allá de la preferencia estética, existe un factor técnico transversal: la necesidad de anticipación. Comprender los plazos reales que involucra la confección a medida permite a los novios organizarse sin contratiempos y tomar decisiones informadas antes de la ceremonia.

Según cifras del INE, entre septiembre y diciembre de 2025 se registraron 22.295 matrimonios en Chile. Solo en noviembre hubo 6.313 matrimonios, convirtiéndose en uno de los meses con mayor cantidad de celebraciones del año.

Desde MAO, firma chilena de joyería nupcial personalizada con enfoque sustentable, explican que la elaboración de las argollas demanda un margen de planificación riguroso. “Esta organización responde a factores técnicos esenciales como la medición profesional en taller, la elección del metal, la fundición, el modelado la aplicación de detalles finales y la coherencia con su historia de amor con algún diseño, como las pruebas de calce o el grabado”, señala Claudia Carvallo, fundadora de MAO.

La experta advierte que encargar las piezas en agosto permite abordar cada fase con la holgura necesaria antes de que comience la temporada alta de matrimonios entre octubre y el verano.

Para comprender dónde se concentran estas semanas de trabajo, desde el taller desglosan las fases técnicas de elaboración:

  • Definición de materiales y estética: Durante los primeros 3 a 5 días se realiza la asesoría para elegir el metal (oro amarillo, rosa, blanco de 18K o platino) y definir si la argolla debe acoplarse al anillo de compromiso.
  • Forjado y ergonomía: Las siguientes 2 a 3 semanas se destinan a la fundición, el modelado del metal y el desarrollo del perfil interno Comfort Fit. En esta fase se ajustan las medidas a las manos com las argollas reales. Hay variación natural de la talla según la temperatura de la temporada.
  • Detalles y acabado final: Las últimas una a dos semanas corresponden al trabajo enfocado en inscripciones personalizadas, grabados internos, satinados o pulido que otorga el acabado definitivo a la pieza.

En total, la confección de argollas personalizadas, requiere entre 3 y 6 semanas de trabajo. Por esta razón, si el matrimonio está agendada para septiembre —mes en que comienzan los matrimonios de primavera—, realizar el encargo durante las primeras semanas de agosto no solo asegura un ajuste impecable, sino que evita los sobrecostos y el estrés asociados a los pedidos de urgencia.

En definitiva, anticipar la decisión durante el mes de agosto permite a los novios vivir la cuenta regresiva hacia el matrimonio con total tranquilidad. Respetar los tiempos de taller no solo evita el estrés y las prisas de última hora, sino que garantiza que las piezas lleguen a la ceremonia con el acabado, la comodidad y la personalización exacta que una fecha tan significativa merece.