Turquía y las veinte mil leguas de INDEC argentino

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Con gran expectativa Argentina se prepara una vez más para el censo nacional, una inmensa operación logística que según la web oficial implicará a más de 600 mil personas, entre censistas, coordinadores y otros muchos puestos indispensables para generar datos que son claves para el progreso económico. Sin embargo, la veracidad de algunos resultados podrían verse cuestionados por el pasado de intervención y falta de confiabilidad del ente, resabios de la mal encaminada estrategia política del entonces presidente Néstor Kirchner, un error de gigantescas dimensiones que de manera sorprendente también podría cometer Turquía en 2022.

No es de extrañar que desde distintos bloques ideológicos históricamente se ha criticado toda incursión política en uno de los institutos más importantes para medir la inflación, íntimamente ligada a los aumentos jubilatorios e incluso mínimos salariales tan reñidos en las reuniones paritarias, pero la realidad va mucho más allá, al punto de tocar el corazón mismo de la crisis, la credibilidad y fortaleza de las instituciones de orden público en Argentina.

Los estragos producto de la intervención política del INDEC de 2007 – 2015 en los gobiernos de Néstor y Cristina Fernández de Kirchner ha producido un daño tan grande en la credibilidad de la información aportada que aún hoy pesa al momento reivindicar la validez de los datos estadísticos de Inflación, PBI, Índice de Pobreza, Índice de Precios del Consumidor y otros tantos datos que forman parte de un correcto análisis de mercado para inversiones internas y externas. Un problema de fondo que para salir adelante como país se tiene que resolver contra viento y marea dando sobradas muestras de transparencia.

En este contexto es necesario remarcar que la situación actual parece mucho más estable respecto a la confiabilidad de los datos suministrados por el Instituto Nacional de Estadística y Censos, sin embargo, aún son perceptibles las consecuencias, que muchas veces injustificadamente salpican la credibilidad de todo dato asociado, dificultando oportunidades de acceso a nuevos mercados de préstamos e inversiones internacionales para empresarios y accionistas.

El censo argentino 2022, que además cuenta con una polémica relativa a la posible tercerización de tareas alertada por delegados del ATE, implica una compleja base de información pública desde la que nacerá innumerables informes, notas y artículos a lo largo de los próximos años, sin embargo, los resultados podrían verse cuestionados por el oscuro pasado de la institución, que durante años fue cuestionada por manipular cifras.    

Esta macabra novela de contradicciones, seudo datos y política producto de la tan cuestionada intervención del 2007, ha quedado impregnada en la memoria de economistas y profesionales que en este primer trimestre del año generaron un mar de comparaciones con el caso argentino, al conocerse la reciente decisión del gobierno turco, de cesar al presidente del Instituto de Estadística (TUIK), Sait Erdal Dincer, poco después de que el organismo publicó datos sobre la alarmante inflación que sufre el país.

En este apartado sería importante que el gobierno de Turquía aprenda de los errores que marcaron el pasado de Argentina, para evitar una crisis aún mayor relacionada con ocultar o falsear datos sensibles que al corto plazo desembocará en la falta de confianza a las instituciones públicas, pérdida del poder adquisitivo de la población y una baja real en el ingreso de inversiones externas, todos conectados con la confiabilidad de los datos provistos por el Instituto de Estadística pero sobre todo con la estabilidad y credibilidad de las instituciones.

En palabras simples la confianza y transparencia es una de las mejores herramientas económicas, pero se tiene que construir en base a un plan claro que no intente tapar el sol con las manos, hundiendo a las estadísticas oficiales en una fantasía populista propia de uno de los libros más famosos de Julio Verne – Veinte Mil Leguas de Viaje Submarino, que hoy inspira el título de la nota.

Autor: Nelson Damian Cabral

Escritor, Asesor en Comunicación Política.